como uno de los responsables de la organización que, durante décadas, reivindicó el uso de la violencia para expulsar a los británicos de Irlanda del Norte y lograr la unión de las dos Irlandas.
Adams ha admitido que en la foto aparece, pero que no recuerda cuándo se tomó. Ha dicho que en aquella época era miembro de la Asociación de Familias Republicanas, y que participó en el funeral como voluntario. En su declaración escrita ha reconocido que en los años 70 fue detenido y encarcelado, pero ha rechazado participar en ninguna actividad paramilitar.
“Nunca he sido miembro del Consejo del Ejército del IRA, ni de ningún otro organismo paramilitar. Nunca he tenido implicación alguna en la autorización, la planificación o la perpetración de los atentados con bomba en los que los demandantes fueron tristemente heridos”, ha sostenido.
En la década de los 80, Adams lideró un giro histórico en el Sinn Féin. Propuso abandonar la lucha armada, negociar con Londres y Dublín y lograr la paz en la isla a través de un acuerdo político. En 1998, el acuerdo del Viernes Santo puso fin a 30 años de conflicto y sentó las bases para la convivencia entre católicos y protestantes en Irlanda del Norte.
Adams ha insistido en que esa es la única verdad que ha defendido durante toda su vida política. “En los últimos 40 años, mi posición ha sido que todos los actos de violencia son incorrectos. Y que no debe haber lugar para la violencia en la política”, ha dicho. “He sido coherente con mi posición durante todo este tiempo. Y en ningún momento he estado implicado en actos de violencia”. Adams ha negado incluso haber tenido nunca acceso a información clasificada sobre las operaciones del IRA, y ha defendido que nunca tuvo capacidad de decisión sobre las actividades de la banda.
El proceso continúa este martes en un tribunal de Londres, en el que las víctimas de los atentados de los 70, 80 y 90, siguen buscando justicia y un reconocimiento de la verdad histórica.


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