Volkswagen se hunde: despedirá a 50.000 trabajadores en su peor crisis histórica
Hace tres años, el Grupo Volkswagen puso en marcha un plan de choque para enfrentar lo que ya se perfilaba como la peor crisis de su historia. El gigante alemán, que dominó el mercado automovilístico mundial durante décadas, se encontró de pronto rodeado de amenazas: la competencia china en auge, los costes laborales insostenibles en Alemania, el fracaso en el desarrollo de software propio y un apuesta desacertada por el coche eléctrico.
El plan inicial incluía rebajas salariales, cierres de fábricas y la eliminación de 35.000 puestos de trabajo antes de 2030. Sin embargo, la situación ha empeorado tanto que ahora Volkswagen anuncia que serán 50.000 empleos los que desaparecerán.
Una crisis que va más allá de los chinos
Es innegable que las marcas chinas están ganando terreno en Europa a un ritmo vertiginoso, haciendo un daño considerable a los fabricantes locales. Pero no todo es culpa de los chinos. Las compañías europeas, o al menos una buena parte de ellas, han tomado decisiones que ahora les pasan factura de forma dramática.
El Grupo Volkswagen es el ejemplo más claro. El mayor fabricante europeo está haciendo frente a la peor crisis de su historia, y no solo tiene que ver con el imparable avance de las marcas chinas, que se han convertido en una durísima competencia para el gigante alemán.
En esta crisis también han tenido mucho que ver otras cuestiones, como los problemas a la hora de desarrollar un software propio para sus coches, apostar demasiado por el coche eléctrico y hacerlo cuando todavía no tocaba y, por supuesto, perder terreno en un mercado tan importante para el grupo como el chino y en otro como el estadounidense (en este último, en parte, por los aranceles). En líneas generales, podemos decir que el Grupo Volkswagen se durmió en los laureles después de arrasar en los años 90 y, sobre todo, en la primera década de los 2000. El Dieselgate tampoco ayudó…
Porsche, otra gallina de los huevos de oro en problemas
Incluso una de sus marcas más rentables, Porsche, está en serios problemas. Es algo que sabemos desde hace tiempo, de hecho, Volkswagen ya ha tomado medidas a lo largo de los últimos meses para afrontar esta situación tan delicada, como cerrar, por primera vez en su historia, una fábrica europea.
A finales de 2024 también supimos que parte de la estrategia de Volkswagen para salir de este agujero negro pasaría por llevar a cabo despidos y por bajadas de sueldo. Al principio, se habló de una reducción de 30.000 puestos de trabajo en Europa, luego se elevó esa cifra a 35.000 empleos que tendrían que eliminarse antes de 2030. Pues bien, parece que no era suficiente porque ahora Volkswagen dice que va a eliminar a 50.000 empleos.
Resultados que asustan
Alrededor de 20.000 trabajadores ya han decidido irse de la empresa de forma voluntaria, pero este nuevo ajuste significa que queda mucha más gente por salir. Es parte de la hoja de ruta que ha desvelado Volkswagen en la presentación de resultados anuales.
Volkswagen ha reconocido que, aunque ingresó 321.900 millones de euros en 2025, casi lo mismo que en 2024 (324.700 millones ese año), su resultado operativo, que fue de 8.900 millones de euros, se redujo un 53% en 2025 respecto a 2024. El resultado operativo es, básicamente, el beneficio, por lo que los beneficios de Volkswagen el año pasado fueron menos de la mitad de los que tuvo el año anterior.
«La disminución en el resultado operativo fue atribuible a los aranceles de Estados Unidos, los gastos relacionados con el ajuste de la estrategia de productos Porsche, los efectos de la moneda y los efectos del tipo de cambio. Los efectos positivos de la implementación de los programas para reducir costes fueron capaces de compensar parcialmente estas cargas», dice Volkswagen.
El plan de Oliver Blume: «Adaptar nuestro modelo de negocio»
«Después de tres años intensivos de realineamiento dentro del Grupo Volkswagen, estamos viendo avances tangibles. Al mismo tiempo, estamos operando en un entorno fundamentalmente diferente. Por lo tanto, estamos decididos a seguir el curso que hemos establecido. Más razón para que ahora entremos en la siguiente fase de nuestra transformación: adaptar nuestro modelo de negocio a nuevas condiciones, ampliar nuestra huella regional, continuar nuestro trabajo disciplinado en el ahorro de costos y entregar productos de vanguardia», señala Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen.
«En 2026, lanzaremos una movilidad eléctrica asequible con tecnología premium. En el mercado chino, comenzaremos la campaña de productos más grande de nuestra historia. Y estableceremos hitos clave para las baterías, el software y la conducción autónoma en nuestro camino para convertirnos en el impulsor global de la tecnología automotriz», añade Blume.
Volkswagen se enfrenta a su hora más crítica. La pregunta es si este plan de ajuste será suficiente para evitar que el gigante alemán acabe siendo devorado por la competencia china y por su propia inercia.
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