Bienvenidos a Pandemonia: Cuando el Infierno se parece demasiado a la Tierra

Pandemonia es el infierno imaginado por Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti en su cómic homónimo, una distopía satírica que refleja con humor negro y crítica mordaz el mundo contemporáneo. Publicado por Grafito Editorial en 2025, la obra presenta un infierno poblado por seres humanos con cuernos, calderas de castigo y una ciudad infernal que funciona como una metrópolis moderna.

Un coach motivacional en el infierno

La historia comienza cuando Uriaki Posta, un famoso coach de liderazgo y vida sana, muere accidentalmente y despierta en un tren con destino al infierno. Confundido y sin entender por qué está allí, dado que se considera una buena persona que ha ayudado a millones, Uriaki debe navegar por este nuevo mundo donde las reglas son tan absurdas como familiares.

Un espejo distorsionado de la realidad

Lo que Agrimbau e Ippóliti han creado es un reflejo sarcástico del mundo real: un universo poblado por embaucadores vendehumos, empresarios corruptos, políticos sin escrúpulos, luchas sindicales, obreros explotados e intrigas de poder. La vida misma retratada con mucho humor negro y una dosis extra de ironía.

«La ironía y el humor negro nos permiten abordar temas que serían molestos, incómodos o dolorosos», explica Agrimbau. «Uno de los temas que más me interesaba explorar es cómo internet redefine la moral, las cosas que están bien y mal. La aparición de los nuevos pecados y tabúes».

El origen de la idea

La idea inicial surgió a partir de una ilustración de Gabriel donde se veían dos demonios en un escenario. «Algo había en esa imagen; la idea de un infiltrado en el infierno empezó a darme vueltas por la cabeza», recuerda Agrimbau. La unión de esa inquietud con su fascinación por los «life coaches», «motivational speakers» y gurúes de la autoestima que poblaban YouTube dio origen a Pandemonia.

«Tony Robbins era mi favorito, y no tanto porque yo creyera en todo eso; por el contrario, hasta el día de hoy me siguen pareciendo todos unos vendedores de humo glorificados», confiesa el guionista.

Un proceso creativo colaborativo

Agrimbau e Ippóliti llevan trabajando juntos más de 20 años, lo que les permite tener muy bien cogida la medida y que todo fluya fácilmente entre ellos. El guionista describe los planos y escenas en cada cuadro, mientras que el dibujante tiene libertad para desarrollarlos.

«En el guion, él describe los planos y las escenas en cada cuadro; después tengo libertad para desarrollarlo. Por ejemplo, si me dice ‘plano general de la ciudad, cuadro grande’, yo ahí puedo hacer mil cosas distintas dentro de esa indicación», explica Ippóliti.

El diseño de Pandemonia

El paisaje de Pandemonia recuerda al de otras grandes urbes como Chicago, Nueva York y Los Ángeles, pero en lugar de ríos que la atraviesan, hay abismos y fuego. «Diego me pidió que fuera una ciudad tipo Nueva York y, en base a eso, que lo convierta en la capital del infierno, que diseñe con libertad», cuenta el dibujante.

Los demonios que gobiernan Pandemonia tienen forma y tamaño humano, pero con diferentes estilos de cuernos. Esto facilitaba la actividad que iban a tener: actividades humanas, vestidos como humanos, reuniones de directorio en salones de rascacielos, reuniones con otros demonios en un sindicato.

La identidad gráfica de los personajes

El mayor desafío fue dar forma a los personajes principales. «Doy muchas vueltas con eso, en todas las historias me pasa lo mismo: que el personaje sea real, que su imagen sea acorde a su personalidad», reconoce Ippóliti.

La atmósfera debía remitir a la imagen del infierno que todos tenemos en mente, pero sin caer en estereotipos. Para ello se ayudaron del color: «Lo que planteamos es que ese infierno tuviera colores cálidos, pero no tantos rojos. Es un lugar más parecido a nuestro mundo, pero el cielo no es celeste, es un amarillento raro».

Una crítica social mordaz

La estética general tiene que ver con el estilo que usó Ippóliti para este libro: un dibujo caricaturesco pero realista, con volumen, luz y sombra, muchos detalles, verosímil. Pocos temas escapan a la crítica de los dos creadores, que incluyen en los extras un artículo de la psicóloga Beatriz Cuervo Prieto sobre la personalidad narcisista, un rasgo muy reconocible en líderes y políticos actuales.

«El infierno de hoy lo vemos en las noticias, en las redes, en YouTube. Incluso ahora es tal vez peor que cuando escribí Pandemonia, hace un par de años, en plena pandemia», reflexiona Agrimbau. «Los Uriaki del mundo vienen ganando».


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