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La revelación de Ozempic: el fármaco que combate la obesidad también frena adicciones como el alcohol y el tabaco

Si pensabas que el Ozempic era solo un medicamento para controlar la diabetes de tipo 2 y ayudar a perder peso, prepárate para un giro sorprendente. Los famosos agonistas del receptor GLP-1, como el Ozempic, están demostrando tener un efecto secundario inesperado pero altamente prometedor: reducir drásticamente el deseo de consumir alcohol, tabaco y otras sustancias adictivas.

Lo que comenzó como simples anécdotas en consultas médicas —pacientes que dejaban de sentir ansiedad por beber o fumar— se ha convertido ahora en el foco de atención de la comunidad científica. Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista BMJ y respaldado por ensayos clínicos revela que estos fármacos podrían ser la clave para tratar trastornos por uso de sustancias adictivas, abriendo una nueva era en el abordaje de las adicciones.

El peso pesado de la investigación

El estudio más impactante hasta la fecha analizó los datos de 606.434 veteranos de Estados Unidos con diabetes de tipo 2. Los investigadores dividieron a los participantes en dos grupos: uno recibió tratamiento con fármacos GLP-1 como el Ozempic, y el otro con inhibidores de la SGLT2, otra opción terapéutica para la diabetes avanzada.

Los resultados fueron reveladores. Entre los pacientes con antecedentes de adicciones, el uso de Ozempic se tradujo en una caída drástica de los problemas relacionados con el consumo de sustancias que requerían tratamiento urgente. Pero no solo eso: también se observó una menor tasa de ingresos hospitalarios, una reducción significativa en la mortalidad relacionada con las drogas, menos sobredosis y, sorprendentemente, una disminución en la ideación y los intentos suicidas.

Ensayos clínicos: la confirmación en el laboratorio

Aunque los estudios observacionales son valiosos, la ciencia exige ir más allá. Un ensayo aleatorizado de 2025 demostró que la toma de Ozempic reducía drásticamente la autoadministración de alcohol en un entorno controlado. Los pacientes reportaron menos ansiedad por consumir bebidas alcohólicas o cigarrillos, menos días de consumo intensivo y, de forma incidental, una disminución en el número de cigarrillos fumados al día.

En 2022, otro estudio publicado en PubMed evidenció que, aunque la exenatida (otro agonista del receptor GLP-1) no logró reducir de forma general los días de consumo de drogas, sí mostró un efecto directo en áreas específicas del cerebro relacionadas con los centros de recompensa.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta está en el cerebro

La pregunta que muchos se hacen es: ¿cómo es posible que un fármaco diseñado para el páncreas afecte nuestra relación con el alcohol y el tabaco? La respuesta está en el cerebro. Las revisiones científicas apuntan a que los receptores GLP-1 no solo regulan el azúcar en sangre o ralentizan el vaciamiento gástrico, sino que también se encuentran en áreas cerebrales clave que controlan la vía de la dopamina.

Al activar estos receptores, fármacos como la semaglutida o la liraglutida atenúan la sensación de recompensa. En roedores, por ejemplo, estos medicamentos bloquean el refuerzo que producen sustancias como la cocaína, los opioides o la nicotina, haciendo que la droga «deje de sentirse bien».

Un cambio de paradigma en el tratamiento de adicciones

El consumo crónico de drogas puede tener consecuencias devastadoras para las personas y sus seres queridos. El problema es que, actualmente, existen pocas terapias farmacológicas aprobadas para apoyar a los adictos, lo que hace que cualquier nueva vía terapéutica sea recibida con gran expectación.

Aunque se necesitan más investigaciones y ensayos de fase III a gran escala para que las agencias reguladoras aprueben oficialmente su uso psiquiátrico, los fármacos GLP-1 parecen estar haciendo algo que la medicina llevaba décadas buscando: «saciar» no solo el hambre física, sino también el hambre química del cerebro.

Implicaciones y futuro

Este descubrimiento no solo podría revolucionar el tratamiento de las adicciones, sino que también plantea nuevas preguntas sobre el papel de los agonistas del receptor GLP-1 en la salud mental y el comportamiento humano. Mientras la comunidad científica continúa explorando estas posibilidades, millones de personas en todo el mundo observan con esperanza cómo un medicamento inicialmente destinado a controlar el azúcar en sangre podría convertirse en una herramienta poderosa contra las adicciones.

Imágenes | lilartsy

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