Maite, de Fernando Aramburu: Un reencuentro marcado por el pasado
Dos hermanas vascas se reúnen después de trece años de silencio en el marco del secuestro de Miguel Ángel Blanco
Dos hermanas donostiarras se reencuentran tras trece años sin verse el fin de semana de 1997 en el que ETA mantiene secuestrado a Miguel Ángel Blanco. El lector -al menos el de cierta edad, porque a muchos jóvenes no les dice nada ese nombre- sabe qué ocurrirá al final con el concejal del PP, pero no conoce a Maite ni a Elene, las dos mujeres que, junto a su madre, Manoli, forman el triángulo de protagonistas de la última novela de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959).
Maite (Tusquets) es la quinta entrega del ciclo que Aramburu está dedicando a narrar desde la ficción la historia reciente del País Vasco y que tiene en la monumental Patria (2016) su punto de partida. Y, como esta, también es una obra muy femenina: «Esta es una novela de mujeres que terminan entendiéndose las unas a las otras, al revés de lo que ocurre en la sociedad en la que están», explica el autor, que vive en Alemania desde hace años.
Un fin de semana marcado por la tragedia
Son dos hermanas a las que la vida ha separado y que a la vez son muy distintas…
Sí, bueno, esto es habitual en la vida. Tienen edades diferentes, pero son hijas de los mismos padres. Y cada una lleva su novela escondida, su novela de la vida, que en los cuatro días en que transcurre Maite se va revelando por medio de conversaciones, de encuentros entre ellas. Y en cierto modo, van desarrollando un grado de comprensión mutua. Pero, efectivamente, cada una tiene su temperamento, su propia historia personal. Las dos están casadas, una tiene hijos y vive en Estados Unidos. La otra vive donde nació y se ocupa de su madre.
Que acaba de tener un ictus…
Sí, pero, claro, si las dos hermanas se ven por vez primera después de trece años, tiene que haber un acercamiento informativo natural entre ellas para contarse las cosas que han vivido, conocerse más de cerca y hacer un repaso de los viejos tiempos y de la infancia y la adolescencia de cada una de ellas.
Los «castillos» de Maite: Un mundo interior complejo
Y Maite es la imaginativa, a la que llamaban chiflada de pequeña y que ahora tiene ensoñaciones… que ella denomina «castillos». Para ello, el narrador recurre a un procedimiento en el que el tiempo verbal pasa del pasado al presente…
Sí, esta vez decidí construir de una manera artesanal, minuciosa, los personajes. Este ha sido el principal reto de la novela y, en concreto, a la protagonista le adjudiqué tres constantes: una de ellas son los castillos en los que ella se recoge a oscuras y se imagina que resuelve conflictos, que arregla problemas, no necesariamente propios; de alguna manera se mete ahí para contemplar el mundo como le gustaría que fuera y ayudar a los demás. Otra constante es que se entrevista a sí misma tratándose de usted, lo cual permitía introducir información de época y darle una dimensión intelectual a la protagonista. Y la tercera constante es una especie de pulsión instintiva que esta mujer tiene por tocar a las personas o a los seres que protagonizan actos de cariño, de afecto, de amor. Todo esto muestra que tiene un mundo interior bastante peculiar.
Elene: La hermana misteriosa
En cambio, su hermana, Elene, es una figura que despierta sospechas en el lector… Hay algo en ella incongruente, que no se acaba de entender…, como si escondiera algo oscuro.
Sí, bueno, claro, es un personaje que viene de fuera y con unas vivencias que en principio no desea comunicar. Su presencia en San Sebastián es clandestina o a escondidas del marido. También es una mujer que tiene ciertas constantes, continuamente le ocurren pequeños accidentes: se mancha, se le rompe algo, tiene algún problema físico…
¿Por qué volver a los años de plomo?
¿Por qué volver a los años de plomo de ETA y por qué a aquellos cuatro días aciagos de 1997, que, con esa unidad de tiempo y espacio, plantean una estructura casi de obra teatral?
Sí, y cada día con siete capítulos, efectivamente. Los hechos coinciden con el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, que no cumplen una función meramente ornamental, sino que están presentes en la vida de los personajes, en sus conversaciones, en sus reflexiones, sobre todo de Maite, y determinan algunas acciones, como la participación en alguna manifestación, etcétera. Maite es una persona que trata de estar informada y mediante este acceso a la información los lectores conocerán cómo repercutió en la sociedad aquel hecho, lo que se supo de aquel hecho, porque todavía hay zonas muy oscuras, nunca se ha sabido dónde lo tuvieron.
La memoria colectiva y la responsabilidad del escritor
Entonces, ¿la intención de la novela es rescatar del olvido aquellos hechos?
Sí, bueno, un poco. Primero porque tengo un compromiso adquirido con las víctimas del terrorismo en el sentido de atenderlas, de no olvidarlas. Luego yo tengo una exigencia relativa a mi memoria personal, porque todo esto que cuento no es fruto de la curiosidad o del interés por un tema, sino que me siento directamente interpelado. Yo nací en esa tierra. A Miguel Ángel Blanco lo mataron como a ocho o nueve kilómetros de mi barrio. Cuando escribo, veo lugares, veo caras, con los que me siento muy vinculado. Hay una implicación personal en lo que hago. De hecho, soy renuente a hablar de temas: el tema vasco, el tema del terrorismo. No. Yo lo veo como una vivencia propia. Me siento interpelado en el sentido de que, no sé, un ente abstracto, etéreo, me pregunta si no tendría algo que decir.
El silencio como protagonista
Sobrecoge el silencio que se imponía en los espacios públicos y que se ve en algunas de las escenas que narra, como en el bar de donde la protagonista sale ocultando el lazo azul que se llevaba para pedir la liberación de los secuestrados…
Eso es un episodio perfectamente cotidiano. De estos podría contar a cientos. Es el dibujo habitual de la sociedad vasca de mi época. Y eso es lo que yo quisiera transmitir de forma novelesca, no de forma costumbrista ni de reportaje. Eso es lo que yo creo que ofrezco. Más que la historia en mayúsculas, que no es materia de mi competencia y para la que no estoy preparado, sino la ficción literaria.
Tags y palabras virales:
- Fernando Aramburu
- Maite
- Patria
- ETA
- Miguel Ángel Blanco
- Años de plomo
- Literatura vasca
- Novela histórica
- Reencuentro familiar
- Terrorismo en España
- Memoria histórica
- Literatura española contemporánea
- Ficción literaria
- San Sebastián
- Euskadi
- Tusquets Editores
- Novela de mujeres
- Castillos mentales
- Silencio social
- Responsabilidad del escritor
,


Deja una respuesta