Irán: La guerra avanza a «muy buen ritmo» y podría terminar antes de lo previsto, según la Casa Blanca
EEUU afirma que los objetivos contra el programa nuclear iraní se están cumpliendo más rápido y advierte: «No habrá paz hasta la rendición total de Irán»
La guerra contra Irán está avanzando «a muy buen ritmo» y Estados Unidos confía en cumplir sus objetivos contra el programa nuclear iraní en menos de las cuatro o seis semanas previstas inicialmente, según ha afirmado este martes Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca y principal voz de Donald Trump cuando el presidente guarda silencio.
En una rueda de prensa que ha marcado el tono de la ofensiva estadounidense, Leavitt ha dejado claro que Washington ve cercana la consecución de sus metas militares, pese a que Trump mismo advirtiera días atrás estar preparado para aguantar «mucho tiempo» el conflicto. «Los objetivos se están cumpliendo mucho más rápido» de lo esperado, ha celebrado la portavoz, sin entrar en detalles operativos pero transmitiendo un optimismo que contrasta con la gravedad del escenario.
Un nuevo aviso a Mojtaba Jamenei: «No habrá paz hasta la rendición completa»
La portavoz no ha escatimado críticas al recién elegido líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, a quien ha calificado de «terrorista radical» y ha acusado de representar «el peor error» en la sucesión de su padre, Ali Jamenei. «Fue un gran error», ha espetado Leavitt, refiriéndose al nombramiento del hijo del anterior ayatolá.
El mensaje a Teherán ha sido contundente: no habrá paz hasta que Irán «se rinda completamente». «Tienen que admitir su rendición absoluta», ha exigido Leavitt, añadiendo que «será el presidente Trump quien determine» si pone fin a la denominada Operación Furia Épica. Esta declaración cierra cualquier puerta a negociaciones intermedias y establece como condición sine qua non la capitulación total del régimen iraní.
Las razones de Trump: «Irán iba a atacarnos primero»
Sobre los motivos que llevaron a Trump a decretar el ataque inicial, Leavitt ha revelado que «el presidente estaba convencido de que era Irán quien iba a atacarnos primero». Preguntada por la base de este convencimiento, la portavoz ha admitido que se trataba de «una sensación del presidente, en base a datos e informes de Inteligencia que le habían hecho llegar».
Esta justificación, que mezcla intuición presidencial con información clasificada, refleja el estilo decisorio de Trump, caracterizado por la combinación de asesoramiento formal y corazonadas personales. La portavoz no ha detallado qué informes concretos avalaban esta percepción, manteniendo el carácter reservado que Washington ha aplicado a la operación desde su inicio.
El petróleo y el gas volverán a bajar, promete la Casa Blanca
Uno de los aspectos más seguidos internacionalmente es el impacto económico del conflicto, especialmente en los precios energéticos. Leavitt ha prometido que cuando «los objetivos» se hayan cumplido, los precios del petróleo y el gas «bajarán, más incluso de a como estaban antes de la operación».
Esta afirmación, realizada sin citar informes detallados ni datos concretos, apunta a una recuperación económica rápida una vez concluida la fase militar. Sin embargo, la portavoz ha reconocido que la Administración está analizando «opciones adicionales» para contener el alza de precios que ha afectado a todo el mundo por el bloqueo decretado por Irán en el estrecho de Ormuz, vía fundamental para el tráfico de petróleo y otras mercancías.
Un conflicto que avanza más rápido de lo esperado
La valoración optimista de Leavitt contrasta con la complejidad de un conflicto que involucra no solo a Irán sino a múltiples actores regionales e intereses globales. Su afirmación de que la guerra podría terminar antes de lo previsto sugiere que los ataques iniciales han logrado degradar significativamente las capacidades militares y nucleares iraníes, aunque no se han proporcionado pruebas concretas de estos avances.
La portavoz ha evitado pronosticar escenarios futuros, manteniendo el hermetismo sobre operaciones en curso o planes contingentes. Sin embargo, su tono confiado y la énfasis en la rapidez de los logros militares sugieren que Washington considera que mantiene el control estratégico del conflicto.
El mundo espera mientras EEUU define «rendición total»
La exigencia de una «rendición absoluta» iraní plantea interrogantes sobre qué implicaría realmente este concepto en la práctica. ¿Incluiría el desmantelamiento completo del programa nuclear? ¿La entrega de líderes militares? ¿La instauración de un nuevo régimen? Leavitt no ha detallado estos aspectos, dejando esa definición en manos de Trump.
Este enfoque maximalista contrasta con conflictos recientes donde se ha optado por ceses al fuego o acuerdos parciales. La postura de la Casa Blanca sugiere que Washington busca una victoria clara y sin ambigüedades, lo que podría prolongar el conflicto si Irán considera que sus intereses vitales están en juego.
Mientras el mundo sigue los desarrollos minuto a minuto, la combinación de optimismo militar, exigencias innegociables y promesas económicas dibuja un escenario donde Estados Unidos confía en salir fortalecido de este enfrentamiento, aunque el camino para lograr esa «rendición completa» promete seguir siendo complejo y potencialmente largo.
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