El Derrumbe de Hertz: Cuando la Apuesta por el Eléctrico se Convirtió en un Agujero de 4.500 Millones de Dólares

En el año 2021, Hertz causó sensación al anunciar la compra de 100.000 vehículos Tesla por un valor de 4.200 millones de dólares. Era la apuesta más ambiciosa de la industria del alquiler de vehículos por la movilidad eléctrica. Sin embargo, lo que parecía un movimiento visionario terminó convirtiéndose en una de las mayores catástrofes financieras de la historia corporativa reciente.

El Comienzo de la Pesadilla

Lo que nadie previó en Hertz fue el problema de base: en el negocio de alquiler de coches, no solo se trata de arrendar, sino también de vender los vehículos una vez amortizados al mejor precio posible. Aquí es donde el coche eléctrico se convirtió en un verdadero dolor de cabeza. Los vehículos eléctricos deprecian más rápido que los de combustión interna en los primeros tres a cinco años, y Hertz comprobó esta realidad en carne propia.

Cuando la flota de Teslas comenzó a perder valor, la empresa no pudo colocarlos en el mercado de segunda mano a un precio rentable. El golpe definitivo llegó cuando Elon Musk decidió rebajar drásticamente los precios de los Tesla nuevos, lo que arrastró automáticamente el valor de los usados que Hertz tenía en su flota.

Efectos Dominó: Reparaciones, Desgaste y Desinterés

A estos problemas se sumaron otros que no estaban en el guion inicial. Las reparaciones de los vehículos eléctricos resultaron más costosas que las de los vehículos de combustión, los neumáticos se desgastaban más rápido y, lo más preocupante, muchos conductores simplemente no querían alquilar un coche eléctrico.

La red de carga en Estados Unidos era (y en parte sigue siendo) insuficiente para los viajeros que no conocen del todo las particularidades de cargar un vehículo eléctrico. Según MarketWatch, en Estados Unidos los coches eléctricos no son populares entre los clientes de alquiler precisamente por la escasa red de puntos de recarga en el país. Y un coche parado en el parking no genera ingresos, pero sí costes.

Cifras Devastadoras

Solo en 2024, Hertz registró una pérdida neta de 2.900 millones de dólares, después de haber cerrado los nueve primeros meses del año con 1.332 millones en números rojos. La empresa vendió a marchas forzadas los 30.000 vehículos eléctricos que tenía previsto liquidar, y en 2025 cerró el año con una pérdida neta de 747 millones, aunque con una mejora de más de 2.000 millones respecto al ejercicio anterior.

Los resultados de 2025, conocidos hace apenas unas semanas en su informe financiero, muestran que aunque las cifras mejoran, la acción de Hertz cotiza cerca de mínimos históricos y el mercado no termina de creerse la recuperación.

El Efecto Contagioso: Avis Budget Group

Hertz no ha sido la única empresa que ha pasado por este mal trago. Avis Budget Group, el segundo gran grupo de alquiler de vehículos a nivel global, cerró 2025 con unas pérdidas de cerca de 1.000 millones de dólares, siendo el principal motivo su flota de eléctricos en Estados Unidos.

La compañía tuvo que registrar más de 500 millones en deterioro de activos al reducir la vida útil estimada de sus coches eléctricos, lo que hizo que cayeran en picado en bolsa en más del 20% en un solo día tras presentar resultados. El CEO de Avis, Brian Choi, llegó a reconocer públicamente ante los inversores que los resultados del trimestre fueron «inaceptables».

El Consumidor No Está Listo

Un informe de McKinsey de abril de 2025 señalaba que solo uno de cada diez consumidores estadounidenses está considerando pasarse al eléctrico en su próxima compra. Si el cliente que alquila un coche no quiere un eléctrico, porque no sabe dónde cargarlo, porque le genera ansiedad de autonomía o simplemente porque no le resulta cómodo, la empresa de alquiler tiene un vehículo caro, que se deprecia rápido y que pasa demasiado tiempo sin generar ingresos. Por lo tanto, la ecuación no funciona.

El Futuro: Cautela y Adaptación

Hertz ha prometido que 2026 será el año del punto de inflexión. La compañía prevé un crecimiento de ingresos de entre el 4% y el 6% en el primer trimestre de este año y ha vuelto a colocar el objetivo de depreciación por debajo de los 300 dólares mensuales por vehículo, que era la cifra que siempre señaló como umbral de rentabilidad. Avis también mira hacia adelante con cautela.

Ambas compañías esperan mejorar resultados en 2026 apoyándose en flotas más jóvenes y gestionando de forma más conservadora sus coches eléctricos, adaptando su presencia en mercados donde hay una infraestructura más madura de recarga, como ocurre en California.

Conclusión: Una Lección Costosa

Lo que está claro es que la gran apuesta del alquiler eléctrico masivo en Estados Unidos ha fracasado, al menos en su primera versión. El coche eléctrico puede tener futuro en las flotas de alquiler, pero no a cualquier precio, no en cualquier mercado y, desde luego, no sin que el cliente esté dispuesto a subirse en él.

La historia de Hertz es una advertencia para toda la industria: la transición energética no es solo cuestión de voluntad política o visión empresarial, sino también de infraestructura, aceptación del consumidor y, sobre todo, de sentido común económico.


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