Feijóo y el PP dan un giro copernicano: ahora abren la puerta a pactar con Vox en el Gobierno central

En una jugada que ha sacudido el tablero político español, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha dado un giro estratégico de 180 grados en su posición sobre Vox. Lo que hace apenas ocho meses parecía inamovible —la promesa de gobernar en solitario sin ministros de la formación de Santiago Abascal— ahora se ha transformado en una apertura condicionada que depende directamente del mensaje que envíen las urnas.

El giro que nadie esperaba

Durante su entronización como presidente del PP el 6 de julio del año pasado, Feijóo dejó meridianamente claro su posicionamiento: «No habrá ministros de Vox en mi Gobierno». Una frase que repitió hasta la saciedad y que se convirtió en uno de los pilares de su estrategia para presentarse como una alternativa moderada y fiable a Pedro Sánchez.

Sin embargo, en una entrevista concedida este fin de semana al diario El Mundo, el líder de la oposición ha matizado —y mucho— su posición original. «Si los electores me mandan otro mensaje, yo tendré que matizar», reconoció Feijóo, añadiendo que PP y Vox «deben entenderse» y ser «consecuentes» con las urnas.

Este cambio de discurso no es casual. El ascenso imparable de Vox tanto en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón —donde ha duplicado sus resultados— como en las encuestas nacionales (el CIS publicado este lunes le sitúa en máximos históricos, con una estimación de voto del 18,9%) ha obligado al PP a revisar su estrategia.

María Guardiola: de la crítica feroz a los abrazos públicos

Quizás el caso más paradigmático de este giro copernicano sea el de la presidenta de Extremadura, María Guardiola. En su momento, Guardiola criticó duramente a Vox, llegando a afirmar que «niega la violencia machista» y que «deshumaniza a los inmigrantes» o «tira a la papelera la bandera LGTBIQ+».

Sin embargo, en una reciente entrevista con OkDiario, Guardiola ha dado un vuelco completo a su discurso: «Quiero que Vox sea mi socio de gobierno, nos unen muchas más cosas de las que nos separan». Y en una declaración que ha dado mucho que hablar, ha llegado a afirmar que «el feminismo de Abascal es el mismo que yo defiendo».

Este cambio radical de discurso tiene una explicación evidente: en su equipo ven con preocupación y temor la posibilidad de tener que volver a convocar elecciones. Fuentes conocedoras de las negociaciones entre PP y Vox han reconocido que «está muy negro», y los cálculos electorales no son halagüeños: creen que podrían retroceder de la misma manera que Jorge Azcón se dejó dos escaños en Arag

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