El PSOE y el PP se quedan sin brújula ante el avance de Vox: la centralidad política, en peligro
El panorama político español se enfrenta a un momento de inflexión. Mientras Vox continúa su ascenso imparable, especialmente en los feudos tradicionales del PSOE, los dos grandes partidos de gobierno —PP y PSOE— parecen haber perdido la capacidad de articular un proyecto de país capaz de detener la marea reaccionaria. La incapacidad para ofrecer una alternativa ideológica y programática sólida está dejando un vacío que la extrema derecha está aprovechando con creciente eficacia.
El PP, atrapado en su propia telaraña estratégica, ha asumido la influencia de Vox como algo inevitable. Su obsesión por derrotar a Pedro Sánchez ha llevado a los populares a extremos como la contratación del agitador ultra Vito Quiles, una decisión que no solo les resta credibilidad, sino que también esteriliza el campo de la convivencia democrática. En la Comunidad de Madrid, donde disponen de poder económico y una mayoría robusta, esta estrategia parece funcionar. Pero en el conjunto de España, las dinámicas son muy distintas. La deriva hacia posiciones cada vez más cercanas a Vox no solo debilita al PP como alternativa de centroderecha, sino que también normaliza el discurso de la extrema derecha.
Por su parte, el PSOE tampoco parece interpretar correctamente las señales del momento. A pesar de que aún podría parar a Vox, el partido socialista no quiere hacerlo. Carece de un proyecto nacional con vocación mayoritaria, y su incapacidad para reconstruir su identidad ideológica le está pasando factura en comunidades clave como Extremadura y Aragón. El reciente avance de Vox en estos territorios no solo responde a su retórica muy española, sino también a su capacidad para conectar con ciudadanos que sienten que las políticas no mejoran sus vidas y que el país no acaba de funcionar.
La intervención de Felipe González en el Ateneo ha puesto sobre la mesa una verdad incómoda: el PSOE necesita reencontrarse con su legado felipista para recuperar la centralidad que le es propia. Sin embargo, la respuesta automática y a la defensiva de los líderes socialistas actuales ha sido peor que un simple calentón irracional. No ser capaces de ahijarse al felipismo implica alejarse de la centralidad que es el espacio natural de los socialistas que afianzaron el Estado del 78. La carta de Juan Luis Colino a González, en la que se refería a la reconstrucción del PSOE en Castilla y León tras la dictadura franquista, evidencia que esa reconstrucción vuelve a ser necesaria.
Vox crece no solo por su discurso rancio y antieuropeísta, sino porque toca la fibra de ciudadanos desamparados que no encuentran respuestas en los partidos tradicionales. La experiencia reciente evidencia que lanzar a exministros sobre el terreno no parece la mejor estrategia para conectar con ese electorado. En la misma línea, la necesaria regularización de inmigrantes, planteada sin vincularla a un cambio en la política migratoria, desconcierta en un contexto en el que todas las democracias occidentales están atravesadas por un desafío que urge debate sereno y políticas de Estado.
Tags virales: #Vox #PSOE #PP #FelipeGonzález #España #Política #Democracia #Centrismo #Reacción #FeudalismoPolítico #EstadoDel78 #RegularizaciónInmigrantes #DebateMigratorio #CentralidadPolítica #DesamparoCiudadano
Oraciones virales: «El PSOE podría hacer suyo ese legado, como estrategia para fortalecer su centralidad como respuesta a la deriva reaccionaria que recorre como un fantasma la geografía española, pero no quiere.» «Vox crece y crece mucho y no es solo por su retórica muy española. Su discurso rancio y antieuropeísta toca la fibra de los ciudadanos que sienten que las políticas no mejoran sus vidas mientras perciben que el país allí no acaba de funcionar.» «A todos nos conviene que el PSOE quiera pararlos.»
,


Deja una respuesta