Máximo Huerta: «Cuidar de mi madre me ha hecho descubrir una belleza inmensa en medio del dolor»

El escritor y periodista valenciano ha presentado su nueva novela, «Mamá está dormida», una historia que nace de la experiencia personal de cuidar a su madre enferma y que reflexiona sobre los cuidados, la lentitud y los lazos familiares en una sociedad que ha olvidado cómo detenerse.

De la vida en los focos a la calma de Buñol

Máximo Huerta tomó una decisión radical hace años: abandonar el brillo y la vorágine de Madrid para regresar a su Buñol natal. No fue nostalgia ni capricho lo que lo impulsó, sino una razón poderosa que define el rumbo de su existencia actual: cuidar de su madre, afectada por un deterioro cognitivo progresivo y las secuelas de un cáncer.

«Esa entrega absoluta», como él mismo la define, supuso renunciar a su vida anterior, a ese tránsito difícil que ahora plasma en las páginas de su nueva novela. «Mamá está dormida», publicada por Planeta en 2026, no es solo la historia de una madre que se despide, sino también el retrato de una generación de hijos que se descubre como los únicos guardianes de una memoria que se desvanece.

La nueva España del cuidado: de lo colectivo a lo individual

En un país donde tradicionalmente el cuidado de los mayores se hacía en casa, Huerta observa un cambio profundo. «Antes, las familias eran el núcleo donde todos se cuidaban; formaba parte de nuestra idiosincrasia y era algo que no se reclamaba, simplemente se hacía», explica. Pero la realidad actual es otra: «Los trabajos, el tamaño de las casas y el hecho de tener un solo hijo lo condicionan todo».

El escritor valenciano se encuentra en esa situación y sabe que muchísima gente se verá reflejada en ella. «Nos enfrentamos al vértigo de cómo cuidar y cómo cuidarnos en una sociedad que no parece preocupada por el hecho de que vamos a envejecer y somos frágiles». Esa es la crítica que Huerta lanza desde lo pequeño para hablar de lo grande, desde la experiencia íntima de una familia hacia el espejo de toda una sociedad.

La temperatura de los cuidados

Aunque «Mamá está dormida» se presenta como ficción, la emoción que late en sus páginas es indudablemente real. «La temperatura de una madre que necesita cuidados es la que yo estoy viviendo; es inevitable», reconoce Huerta. No se trata de narrar una guerra del siglo XIX o la conquista de un país, sino la batalla diaria de los cuidados, algo que conoce «muy bien».

«No soy impermeable a lo que vivo y esa presencia emocional está en la novela», afirma. «He intentado romper el pudor y pasárselo a los personajes. Aunque lo biográfico no sea estrictamente cierto, la emoción del cuidado es absolutamente real. Conozco bien lo que siente Federico», el protagonista de la historia.

La lentitud como resistencia

Lo que comienza pareciendo la historia de una madre que se marcha poco a poco se transforma en otra cosa: el foco se desplaza hacia el hijo y su propia transformación. «Es una novela sobre los hijos y también sobre las prisas», explica Huerta. En el libro apenas hay elementos externos, no hay móviles. Quería retratar la lentitud como lo contrario a esta sociedad de la urgencia donde confundimos lo urgente con lo importante».

Desde la novela se reivindica parar. «En la lentitud reside el cuidado: cuanto más alargues ese tiempo, más saboreas a esa persona que depende de ti y de la que tú también dependes. Es una doble dependencia. Reivindico el parar para escuchar, para compartir e incluso para enfadarse».

La belleza en medio del dolor

Huerta habla conmovido de esos momentos de lucidez que aún brillan en su madre, «de una belleza inmensa». «Un gesto de ironía, un reconocimiento o un ‘dame un beso’ tienen un sabor único», describe. «He querido buscar la belleza en medio del dolor; no es una novela de sufrimiento, sino de encontrar esos instantes gratificantes que el cuidado también ofrece».

Esa es quizás la mayor enseñanza que emerge de «Mamá está dormida»: que incluso en el proceso de pérdida, de despedida lenta, hay espacio para el descubrimiento, para la ternura, para el reconocimiento de que cuidar es también una forma de amar que nos transforma profundamente.


Tags virales: cuidados familiares, deterioro cognitivo, Alzheimer, cuidado de mayores, sociedad del cuidado, lentitud, memoria, familia, Máximo Huerta, Mamá está dormida, Planeta, novela, experiencia personal, Buñol, Madrid, cáncer, dependencia, lazos familiares, sociedad frágil, parar, escuchar, belleza en el dolor, hijos cuidadores, generación sándwich, memoria que se desvanece, cuidado en casa, crisis del cuidado, novela emotiva, literatura española, 2026.

,


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *