Estados Unidos e Israel lanzan ofensiva coordinada sobre Irán: muere Jamenei y la región se enciende
El 28 de febrero de 2025, el cielo sobre Teherán se iluminó con ráfagas de misiles, aviones de combate y explosiones que sacudieron la capital iraní. Una operación conjunta de Estados Unidos e Israel, bautizada «Amanecer de Acero», golpeó instalaciones militares clave, centros de mando y, según fuentes oficiales de la Casa Blanca, la residencia privada del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. La noticia se propagó como un rayo: Jamenei había muerto en el ataque. Horas después, Irán confirmó la muerte de su máximo dirigente, aunque no detalló las circunstancias.
La ofensiva fue la respuesta directa a una serie de provocaciones iraníes en las últimas semanas, incluyendo ataques con drones y misiles contra bases estadounidenses en Irak y Siria, así como un intento frustrado de sabotaje contra buques de guerra de EE. UU. en el estrecho de Ormuz. Israel, por su parte, justificó su participación por la continua amenaza de Irán a su seguridad, citando el apoyo iraní a grupos como Hezbolá, Hamás y las milicias chiíes en Irak y Siria.
La reacción de Teherán: fuego cruzado en la región
Irán no tardó en responder. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) lanzó una lluvia de misiles balísticos sobre bases militares de EE. UU. en Irak, Siria y el Golfo Pérsico. El objetivo era claro: golpear donde más duele, sin llegar a la confrontación directa con suelo israelí o estadounidense, al menos por ahora. Sin embargo, la represalia no se limitó a objetivos militares. Se reportaron ataques contra instalaciones petroleras en Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, así como contra la embajada de EE. UU. en Bagdad, que resultó gravemente dañada.
El fuego cruzado se extendió por toda la región. En Líbano, Hezbolá disparó cohetes contra el norte de Israel, que respondió con bombardeos sobre el sur del Líbano. En Siria, las milicias proiraníes atacaron posiciones de la oposición respaldada por Occidente, mientras que en Irak, facciones chiíes asediaron bases de la coalición internacional. El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, quedó virtualmente bloqueado por minas navales y drones iraníes, provocando una subida abrupta de los precios del crudo.
¿Qué sigue para Irán sin Jamenei?
La muerte de Alí Jamenei es un golpe sin precedentes para la República Islámica. Durante casi tres décadas, Jamenei fue el símbolo de la resistencia iraní frente a Occidente, el guardián de la ideología revolucionaria y el árbitro final en las decisiones de Estado. Su ausencia deja un vacío de poder que, de momento, no parece tener un sucesor claro. El Consejo de Guardianes, el órgano encargado de elegir al nuevo líder supremo, se reunió de urgencia, pero las tensiones internas son evidentes.
Analistas señalan que, si bien la muerte de Jamenei es un duro golpe simbólico, el régimen iraní no se desmorona con facilidad. El CGRI, el ala más poderosa del Estado y la encargada de la seguridad nacional, ha reforzado su control sobre las instituciones clave. El presidente Ebrahim Raisí, considerado un duro aliado de Jamenei, ha llamado a la unidad y ha prometido «venganza contundente» contra los «enemigos de la nación». En las calles de Teherán, cientos de miles de personas se manifestaron gritando «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel», mientras el régimen convocaba a tres días de duelo nacional.
¿Es posible un cambio de régimen por la fuerza?
La pregunta que se hacen expertos y observadores es si la muerte de Jamenei abre la puerta a un cambio de régimen en Irán. La respuesta no es sencilla. A lo largo de su historia, la República Islámica ha demostrado una notable capacidad de resistencia ante presiones internas y externas. La guerra con Irak en los años 80, las sanciones económicas, el descontento social y las protestas masivas de 2009 y 2022 no lograron doblegar al régimen.
Sin embargo, la coyuntura actual es distinta. La muerte de Jamenei, sumada a la ofensiva militar sin precedentes, ha expuesto las fisuras internas del sistema. Hay sectores del clero, la oposición en el exilio y la sociedad civil que ven una oportunidad para exigir cambios profundos. Grupos reformistas y activistas prodemocracia han convocado a manifestaciones pacíficas, pidiendo el fin de la represión y el retorno a un sistema más abierto. No obstante, el CGRI y los sectores más conservadores no parecen dispuestos a ceder un ápice de poder.
¿Tienen EE. UU. e Israel un plan para Irán?
La pregunta del millón es si la ofensiva del 28 de febrero forma parte de un plan más amplio de EE. UU. e Israel para derrocar al régimen iraní. Oficialmente, Washington y Tel Aviv han negado cualquier intención de invadir Irán o promover un cambio de régimen. Sus portavoces insisten en que el objetivo es disuadir a Irán de seguir con su programa nuclear y su apoyo al terrorismo, no provocar una guerra total.
Sin embargo, fuentes militares filtradas a medios internacionales sugieren que EE. UU. e Israel han elaborado planes de contingencia para una variedad de escenarios, incluyendo una campaña de presión máxima que combine sanciones, operaciones cibernéticas, sabotaje y, de ser necesario, acciones militares selectivas. El objetivo sería debilitar la capacidad de Irán para amenazar a sus vecinos y, a la larga, forzar un cambio de comportamiento por parte de las autoridades iraníes.
El mundo en vilo: ¿hacia una guerra regional?
La escalada entre Irán, EE. UU. e Israel ha puesto al mundo en vilo. Naciones Unidas, la Unión Europea y potencias como Rusia y China han llamado a la calma y al diálogo, temiendo que la situación se descontrole. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que «una confrontación mayor en el Golfo Pérsico tendría consecuencias catastróficas para la paz y la seguridad globales».
Mientras tanto, los mercados financieros reaccionan con nerviosismo. El precio del petróleo ha subido más de un 15% en la última semana, y las bolsas de valores de Asia, Europa y América muestran fuertes caídas. Las empresas energéticas y de defensa son las únicas que se benefician de la incertidumbre.
¿Qué sigue ahora?
La pelota está en el campo de Irán. La muerte de Jamenei es un golpe simbólico y estratégico, pero no significa el fin del régimen. La respuesta de Teherán en los próximos días será clave para determinar si la crisis se contiene o escala a un conflicto de mayor envergadura. Mientras tanto, EE. UU. e Israel mantienen su postura firme, advirtiendo que cualquier nuevo ataque iraní tendrá una respuesta contundente.
El mundo observa con atención, consciente de que el futuro de Oriente Medio, y quizás del orden internacional, está en juego. Lo que suceda en los próximos días podría marcar un antes y un después en la historia de la región y del mundo.
Tags / Palabras clave virales:
- Irán ataque EE. UU. Israel
- Muerte de Jamenei
- Guerra en Oriente Medio
- Crisis en el Golfo Pérsico
- Estrecho de Ormuz bloqueado
- Misiles balísticos Irán
- CGRI Guardia Revolucionaria
- Cambio de régimen Irán
- Hezbolá ataca Israel
- Petróleo sube precios
- Protestas Irán 2025
- Planes de contingencia EE. UU.
- Guerra cibernética Irán
- Tensión nuclear Irán
- Ebrahim Raisí presidente
- Consejo de Guardianes
- Alí Jamenei líder supremo
- Guerra regional Oriente Medio
- Sanciones a Irán
- Ofensiva militar coordinada
,


Deja una respuesta