En una escalada de tensiones que pone en alerta a la comunidad internacional, el estrecho de Ormuz, la arteria vital por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, está ahora bajo el «control total» de Irán, según declaró este miércoles el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica. La afirmación llega en un momento en que el conflicto en Medio Oriente se profundiza y se extiende más allá de las fronteras de Gaza, con nuevos bombardeos israelíes en el Líbano que dejaron al menos 11 muertos en las últimas horas.
El estrecho de Ormuz, un pasaje de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, es la puerta de entrada al golfo Pérsico y una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Por allí circula diariamente un flujo de superpetroleros cargados de crudo proveniente de Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos e Irán, con destino a Asia, Europa y América. El anuncio de los Guardianes de la Revolución no solo es una advertencia geopolítica, sino también una demostración de fuerza militar en un momento en que la región vive una de sus crisis más graves en décadas.
Irán ha amenazado en múltiples ocasiones con cerrar el estrecho si sus intereses son atacados o si las sanciones económicas se intensifican. Ahora, con la escalada del conflicto entre Israel y Hamás, y con la participación creciente de actores como Hezbolá en el Líbano y las milicias proiraníes en Siria e Irak, la advertencia cobra un matiz más ominoso. «El estrecho de Ormuz está completamente bajo nuestro control y lo protegeremos con todas nuestras capacidades», declaró un portavoz de los Guardianes de la Revolución, sin ofrecer más detalles sobre qué implica exactamente ese «control total».
Mientras tanto, en el Líbano, la violencia se recrudece. Israel lanzó una serie de ataques aéreos contra objetivos en el sur del país, en respuesta a disparos de cohetes atribuidos a Hezbolá, el grupo chií libanés aliado de Irán. Al menos 11 personas murieron en los bombardeos, entre ellas civiles, según informes de fuentes médicas locales. La frontera entre Israel y el Líbano vive su peor crisis desde la guerra de 2006, y la comunidad internacional teme que cualquier error de cálculo pueda desatar un conflicto regional de dimensiones impredecibles.
La tensión no se limita a la arena militar. En los mercados energéticos, el precio del petróleo experimentó alzas significativas tras las declaraciones iraníes y los bombardeos en el Líbano. Los analistas advierten que cualquier interrupción en el flujo por Ormuz tendría consecuencias inmediatas en la economía global, disparando el costo de la energía y afectando cadenas de suministro en todo el planeta.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se encuentra de visita en Medio Oriente intentando contener la espiral de violencia. En conversaciones con autoridades de Arabia Saudita, Catar y Turquía, Blinken ha enfatizado la necesidad de evitar una expansión del conflicto y ha reiterado el compromiso de Washington con la seguridad de sus aliados en la región. Sin embargo, la posición de Irán parece cada vez más desafiante, aprovechando el momento de distracción internacional centrada en Gaza para reforzar su influencia en el tablero regional.
El control del estrecho de Ormuz no es solo una cuestión de orgullo nacional para Irán, sino también una herramienta de presión diplomática y económica. La Armada iraní y los Guardianes de la Revolución mantienen una fuerte presencia en la zona, con maniobras regulares que incluyen el despliegue de lanchas rápidas, misiles costeros y sistemas de guerra electrónica. En los últimos años, han capturado varios buques petroleros en la zona, acusándolos de violar aguas territoriales, en lo que muchos interpretan como ensayos para un posible cierre del paso.
La comunidad internacional observa con creciente preocupación. La Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, con base en Bahréin, mantiene una vigilancia constante sobre la zona, y ha reiterado que cualquier intento de bloquear el estrecho será considerado una amenaza a la seguridad internacional. Por su parte, la Unión Europea ha pedido moderación a todas las partes y ha advertido sobre las consecuencias económicas y humanitarias de una escalada mayor.
En el terreno, la situación humanitaria se degrada rápidamente. En el Líbano, miles de personas han huido de sus hogares en el sur del país ante el temor de nuevos bombardeos. En Gaza, el bloqueo y los combates continúan, mientras,


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