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Jefe de Instagram: usar la app 16 horas al día no es «adicción clínica»
Meta enfrenta juicio en EE.UU. por diseñar algoritmos adictivos que afectan a menores
En un momento que ha sacudido el debate global sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental, Adam Mosseri, CEO de Instagram, declaró ante un tribunal de Los Ángeles que pasar 16 horas en la plataforma en un solo día no constituye una «adicción» en sentido clínico. La afirmación, hecha durante un juicio de alto perfil contra Meta, TikTok y YouTube, ha desatado una ola de críticas y ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas en la salud mental de los jóvenes.
El testimonio que encendió la polémica
Mosseri, quien ha liderado Instagram desde 2018, compareció como testigo en un caso que involucra a una joven identificada como K.G.M., quien habría pasado hasta 16 horas diarias en Instagram y presentó más de 300 reportes por acoso en la plataforma. Los demandantes argumentan que las dinámicas de diseño de la app —incluyendo recomendaciones algorítmicas y herramientas de interacción— contribuyeron a agravar su ansiedad, depresión y pensamientos suicidas.
Durante el interrogatorio, Mosseri reconoció que un uso tan extremo puede ser «problemático», pero insistió en distinguir entre consumo excesivo y adicción médica. «Seguro que he dicho que me he enganchado a una serie de Netflix cuando la vi de un tirón muy tarde una noche, pero no creo que sea lo mismo que una adicción clínica», declaró el ejecutivo, según reportes de CNN.
La comparación no tardó en generar rechazo. Expertos en salud mental y activistas señalaron que la analogía minimiza el impacto real del uso compulsivo de redes sociales, especialmente en adolescentes cuyos cerebros aún están en desarrollo. «No es lo mismo ver una serie de Netflix que estar expuesto a un algoritmo diseñado para capturar tu atención las 24 horas del día», comentó la Dra. María González, psicóloga especializada en adicciones tecnológicas.
El contexto legal: un juicio histórico
El caso contra Meta es parte de una ola de demandas que buscan responsabilizar a las empresas de redes sociales por el daño psicológico causado a menores. Los demandantes sostienen que plataformas como Instagram, TikTok y YouTube han diseñado intencionalmente sus productos para ser adictivos, priorizando la retención de usuarios por encima de su bienestar.
Meta, por su parte, argumenta que los problemas de K.G.M. responden a múltiples factores externos y que la responsabilidad de la empresa es limitada. «Instagram no es una máquina de adicción, sino una herramienta que, como cualquier otra, puede ser usada de manera responsable o problemática», afirmó un portavoz de la compañía.
Filtros y autoimagen: otro frente de controversia
El juicio también ha sacado a la luz decisiones polémicas sobre filtros y efectos visuales. Mosseri explicó que Instagram intentó inicialmente prohibir los filtros que alteran de forma drástica las facciones, como los que simulan cirugías plásticas, debido a sus posibles efectos en la autoimagen de los adolescentes. Sin embargo, posteriormente la compañía flexibilizó parte de esa postura, permitiendo ciertos filtros pero reduciendo su promoción.
Esta decisión ha sido criticada por grupos de defensa de la salud mental, quienes argumentan que los filtros contribuyen a la distorsión de la imagen corporal y a la presión social entre los jóvenes. «Es irónico que Meta reconozca el daño potencial de estos filtros pero siga permitiéndolos», comentó un representante de la organización «Sin Filtros».
El debate global: regulación y responsabilidad
El testimonio de Mosseri se produce en un contexto internacional marcado por propuestas de regulación más estricta. Desde límites de edad y verificaciones de identidad hasta restricciones a las notificaciones y al tiempo de uso, los gobiernos de todo el mundo están considerando medidas para proteger a los menores en línea.
En la Unión Europea, por ejemplo, se está debatiendo la Ley de Servicios Digitales, que podría obligar a las plataformas a implementar herramientas de bienestar digital y a compartir datos sobre el impacto de sus productos en los usuarios. En Estados Unidos, el Congreso ha presentado proyectos de ley para limitar la recopilación de datos de menores y para exigir transparencia en los algoritmos.
La resistencia de las grandes plataformas
Para los críticos, el testimonio de Mosseri demuestra la resistencia de las grandes plataformas a reconocer un vínculo directo entre su modelo de negocio —basado en maximizar la atención— y el deterioro de la salud mental juvenil. «Es una estrategia clásica: minimizar el problema, compararlo con algo inofensivo y evitar asumir responsabilidades», afirmó el activista digital John Smith.
Meta, en cambio, sostiene que el foco debería estar en distinguir con rigor entre hábitos intensivos, pero voluntarios, y los criterios clínicos de adicción. «No podemos confundir el uso intensivo con la adicción», declaró Mosseri. «Nuestro objetivo es crear una experiencia positiva para los usuarios, no atraparlos en un ciclo de consumo compulsivo».
El futuro de las redes sociales: ¿hacia un modelo más ético?
El juicio contra Meta es solo el comienzo de lo que promete ser un largo debate sobre el papel de las redes sociales en la sociedad. Mientras los gobiernos y los activistas presionan por regulaciones más estrictas, las empresas tecnológicas enfrentan el desafío de equilibrar sus intereses comerciales con la responsabilidad social.
Para muchos, el testimonio de Mosseri es un llamado de atención. «No podemos seguir ignorando el impacto de estas plataformas en la salud mental de los jóvenes», afirmó la Dra. González. «Es hora de que las empresas asuman su responsabilidad y trabajen hacia un modelo más ético y sostenible».
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Este artículo se basa en información pública y declaraciones de fuentes oficiales. Las opiniones expresadas son del autor y no reflejan necesariamente la posición de las empresas mencionadas.
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