Kevin Smith estuvo a punto de hundir su carrera con el final más oscuro de la historia del cine independiente
Cuando se habla de Clerks, suelen venir a la mente imágenes en blanco y negro, diálogos afilados y un humor que convirtió a Kevin Smith en un icono de la generación indie. Pero pocos recuerdan que el director estuvo a punto de arruinarlo todo con un final tan brutal que habría sepultado su prometedora carrera antes incluso de empezar. Y lo peor: casi lo logra.
El éxito no fue inmediato
La versión oficial suele situar el nacimiento del fenómeno en el Festival de Sundance de 1994, donde Clerks se convirtió en una sensación. Pero antes de eso, la película ya había tenido una proyección mucho más modesta: en 1993 se exhibió en el Mercado de Cine Independiente de Nueva York ante una sala casi vacía. Allí, el productor Bob Hawk vio algo en aquel proyecto de bajo presupuesto y decidió llevarlo a Sundance. El resultado fue una distribución en un centenar de cines y una recaudación cercana a los tres millones de dólares. Pero en aquella primera proyección también se mostró una escena que nunca más volvería a verse en una sala.
El final que lo habría cambiado todo
En el cierre original concebido por Kevin Smith, Dante contaba la recaudación de la tienda cuando alguien entraba. Al decirle que el local estaba cerrado, el desconocido sacaba una pistola, le disparaba, robaba el dinero y se marchaba. Tras los créditos, un último cliente entraba, veía la tienda vacía —Dante yacía muerto tras el mostrador—, robaba unos cigarrillos y se iba sin más. Negro absoluto. Fin.
Humor negro llevado al límite
Para Smith, aquel final era la broma definitiva: un personaje que no debería haber trabajado ese día, asesinado precisamente por el empleo que odiaba. Además, funcionaba como homenaje a Haz lo que debas, que también cerraba con un giro dramático inesperado. Sin embargo, de cara a Sundance, le pidieron suavizar el tono. El riesgo era evidente: el público podía salir de la sala con una sensación completamente distinta a la que la película había construido hasta entonces.
La decisión que salvó una carrera
Con el tiempo, el propio Smith reconoció que mantener ese final habría sido un suicidio creativo. Difícilmente habría rodado Mallrats o Persiguiendo a Amy, y mucho menos existirían Clerks II y Clerks III. Tras el éxito, el director reveló aquel final alternativo como contenido extra en el DVD, ya convertido en una curiosidad histórica.
Otras ideas que nunca se rodaron
No fue la única escena que quedó en el camino. Exhausto durante el rodaje, Smith no llegó a filmar una parte del guion en la que Julie despertaba. Años después, recicló la idea en formato cómic, demostrando que, en su universo creativo, nada se desperdicia.
Un corte que lo explica todo
La escena eliminada de Clerks es hoy una anécdota fascinante, pero también una lección temprana: a veces, saber qué no contar es tan importante como tener algo que decir. Y en este caso, borrar un final fue lo que permitió que todo lo demás existiera.
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