La Euroliga se enfrenta a un momento crítico que trasciende el ámbito deportivo y pone de relieve las complejas implicaciones geopolíticas que rodean al baloncesto europeo. En un comunicado emitido este lunes, la competición anunció la suspensión de dos partidos correspondientes a la jornada 30 de la fase regular: el enfrentamiento entre el Maccabi Tel Aviv y el Hapoel Tel Aviv, y el choque entre el Partizán de Belgrado y el Dubai Basketball. La decisión, tomada de manera inmediata, responde a «la situación actual en la región» y a la «imposibilidad de viajar tras el cierre temporal del espacio aéreo» debido a la escalada del conflicto en Oriente Próximo.
Este movimiento no es aislado. La Euroliga ya había cancelado previamente el encuentro entre el Hapoel Tel Aviv y el París Basketball, programado inicialmente para diciembre, ante la imposibilidad de que el equipo francés pudiera volar a Estambul por la guerra en Gaza. Ahora, con la tensión en aumento, la competición se ve obligada a tomar medidas drásticas para garantizar la seguridad de jugadores, staff técnico y aficionados.
La situación es tan delicada que incluso el torneo clasificatorio al Next Gen, que se pretendía disputar en Abu Dabi, ha sido suspendido. Equipos de la talla del Real Madrid y el Valencia Basket júnior se vieron afectados por esta cancelación, que la Euroliga justificó como «la medida más responsable en este momento» tras una «meticulosa evaluación» y consultas con autoridades y partes interesadas.
Desde la cúpula de la Eurol,


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