El fenómeno Vox en Castilla y León: selfies con Abascal y un viento a favor que sopla imparable

Castilla y León vive días de fervor político mientras Santiago Abascal, líder de Vox, recorre la comunidad autónoma más extensa de España como una verdadera celebridad. Miles de jóvenes castellano-leoneses se agolpan para conseguir selfies con el rostro más visible de la ultraderecha española, que llega a las elecciones del próximo domingo con un impulso imparable tras sus recientes éxitos en Aragón y Extremadura.

Un ascenso imparable

Vox parece inmune a las crisis internas que asolan a otros partidos. Mientras Javier Ortega Smith, cofundador y antiguo brazo derecho de Abascal, acusa a la cúpula de actuar por «oscuros intereses económicos», el partido continúa su meteórico ascenso. Incluso su alineamiento con Donald Trump en la guerra contra Irán, una postura extraordinariamente impopular, no parece mermar su apoyo popular.

En las elecciones de 2022, Vox alcanzó el 17,8% de los votos en Castilla y León. Ahora, las encuestas le prevén superar la barrera del 20%, con posibilidad de crecer aún más. «Trump se vanagloriaba de que podría disparar en la Quinta Avenida y no perder un voto. El líder de Vox podría decir lo mismo», afirma un analista político.

La derecha se afianza en el poder

La gran noticia de estas elecciones es que la derecha, en el poder desde hace 39 años en la Junta con sede en Valladolid, renovará su mayoría. Sin embargo, esta vez compartida entre dos candidaturas: el PP y Vox, lejos los tiempos del monopolio popular.

El PP, consciente de su vulnerabilidad, ha desplegado una maquinaria electoral imparable. Según fuentes internas, han conseguido llegar a los 2.248 municipios, más del 70% de ellos con alcaldes populares. Este domingo, desplegarán un ejército de 9.000 agentes electorales.

Un territorio complejo

Castilla y León es un territorio particularmente complejo. Como describe un dirigente socialista, «esto no son unas elecciones autonómicas como otras, son como nueve elecciones autonómicas a la vez, una por provincia». El sentimiento de identidad común aún no ha prendido tras cuatro décadas de autogobierno.

En este contexto, emergen formaciones regionales como Unión del Pueblo Leonés (UPL), Soria Ya y Por Ávila, añadiendo incertidumbre al resultado final. En León, se perfila una disputa a tres por la primera plaza entre PSOE, PP y UPL.

La batalla dialéctica a la derecha

Curiosamente, el protagonismo de Abascal y el dolor de muelas que está causando a los populares ha tenido un efecto inesperado: la campaña se ha caracterizado más por la confrontación entre las fuerzas de la derecha que entre los dos principales partidos.

Alberto Núñez Feijóo se ha lanzado a tumba abierta contra Abascal, llegando a decir: «No van a darme lecciones quienes no han ganado nunca». El candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, indignó a Vox al sostener que el cabeza de lista ultra, Carlos Pollán, querría «tirar los inmigrantes al mar».

El PSOE, sin opciones de gobierno

Para el PSOE, alcanzar el Gobierno es prácticamente un imposible. Según todas las predicciones, los votos de los pequeños partidos no bastarán para completar la mayoría absoluta de 42 de los 82 procuradores de las Cortes. Pero obtener la primera plaza devolvería al PSOE —y al Gobierno de Sánchez— parte de la moral perdida tras la sucesión de batacazos.

El candidato socialista, Carlos Martínez, rompió con la estrategia habitual de su partido y ofreció a Mañueco que ambos se comprometieran a permitir que gobierne la lista más votada. Mañueco la rechazó. «El único cordón sanitario que entiende el PP es el que aisle al sanchismo», afirma un dirigente socialista.

La guerra y la campaña

Los castellano-leoneses acudirán a votar con los misiles y drones surcando los cielos de Oriente Medio. Martínez ha centrado la campaña en cuestiones locales, pero en los últimos días el «No a la guerra» se ha dejado sentir en sus mítines.

El PSOE ha subido al atril de oradores a José Luis Rodríguez Zapatero, que presumió entre el alborozo del público: «¡Y qué a gusto me quedé!» al retirar las tropas españolas de Irak en 2004.

El futuro de la ultraderecha

Lo que suceda en Castilla y León el próximo domingo tendrá un significado especial para Vox. Fue aquí donde entró por primera vez en el Gobierno como socio minoritario del PP. Su programa autonómico es un «corta y pega» idéntico con independencia del territorio, lo que demuestra que no cree en las autonomías.

El fenómeno Vox parece imparable. Mientras otras formaciones políticas se desangran en luchas internas, la ultraderecha consolida su posición como la alternativa real al bipartidismo tradicional. Castilla y León puede ser solo el comienzo de una expansión que parece no tener techo.


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