Así es la matrícula retroiluminada que solo existe en Japón… y en Alemania
Tres Honda Civic negros aceleran a fondo por una carretera en medio de la noche. Desde sus bajos se aprecian unas luces de neón verde que les dan un aire irreal. Todos recordamos esa escena de The Fast and the Furious —que incluso tuvo su guiño en Cars—. Lo de llevar el coche, o el camión, personalizado con neones es algo relativamente común en Japón. No siempre es legal, salvo si se trata de la matrícula del coche.
Y se hizo la luz
Japón es el único país del mundo donde la ley te puede obligar a llevar una matrícula retroiluminada en el coche. Son las jikō-shiki.
Las matrículas jikō-shiki, cuya traducción sería algo así como «caracteres luminosos», están disponibles a través de las autoridades municipales japonesas, con caracteres y números diseñados para iluminarse desde atrás. Es decir, son un formato oficial de matrícula, regulado al detalle por las leyes de tráfico del país. La iluminación tiene que ser blanca, constante (nada de destellos o intermitencia) y sin ningún tipo de modificación de intensidad o color. Sin excepciones.
Lo que mucha gente no sabe es que en el momento de matricular un vehículo en Japón, se ofrece al conductor varias opciones de matrícula: el formato blanco clásico que todos conocemos, diseños regionales o temáticos y una variante retroiluminada. Y no es que se trate de poder homologar este tipo de matrículas. No, son oficiales.
El proceso de obtener e instalar esta matrícula es, como siempre en Japón, curioso. Y es que si bien la matrícula retroiluminada es oficial y te la dan las autoridades, es el propietario del coche quien debe conseguir por su cuenta la base homologada que permite la retroiluminación e instalarla antes de que la matrícula reciba el sello del gobierno. Una vez sellada, la base que permite la iluminación no se puede retirar sin seguir un nuevo proceso legal formal y tedioso, así que el orden de instalación no es aleatorio.
El origen: la nieve que lo cambió todo
Este tipo de matrícula tiene un origen mucho más pragmático de lo que parece. Las matrículas retroiluminadas se introdujeron por primera vez en noviembre de 1970 en las regiones con nevadas intensas, como en la isla de Hokkaido. Allí las nevadas son tan extremas (varias decenas de metros de nieve en muy poco tiempo) que hasta las vías de tren de alta velocidad tienen aspersores de agua caliente para derretir la nieve y el hielo de la vía y de los trenes que pasan.
Con semejantes nevadas, las matrículas de los coches, a menudo ya no se ven por la nieve que acumula el coche. Así que idearon las matrículas iluminadas. No era tanto una cuestión de que se vieran mejor en las noches invernales, eso fue un afortunado efecto secundario, sino porque las bombillas incandescentes de la época generaban suficiente calor como para derretir la nieve acumulada sobre los caracteres y mantenerlos así visibles.
Con la llegada de los LEDs, este efecto térmico desapareció, pero el formato de matrícula sobrevivió, reconvertido en elemento estético, y 100% legal. Tan legal que hay hasta una versión para los kei cars, esos pequeños coches de 3,60 m que puedes matricular sin la obligación de disponer de una plaza de parking, alquilada o en propiedad.
Los kei car tienen una matrícula amarilla con caracteres negros. El negro es opaco por definición, así que para solucionarlo se deja una pequeña franja transparente alrededor de cada carácter, entre la letra y el fondo. El resultado es que de noche no brillan las letras en sí, sino su contorno, creando un efecto de halo luminoso alrededor de cada número y letra.
Es el tipo de detalle que define bien a la cultura del automóvil en Japón: nació de una necesidad real, quedó atrapado en la regulación y terminó convirtiéndose ahora en algo que se suele pedir por meras cuestiones estéticas, incluso en zonas del país donde apenas nieva.
¿Y en Europa? Sí, pero solo en Alemania
Esto no lo veremos en Europa, ¿verdad? Pues sí y no. Curiosamente, sí son legales en Alemania. Al otro lado del Rin las llaman matrículas «autoiluminadas» y son legales siempre y cuando estén homologadas por el Kraftfahrtbundesamt y utilizan el formato estándar de matrícula europea.
Así que la próxima vez que veas un coche con matrícula iluminada en Japón o Alemania, ya sabes que no se trata de una modificación ilegal al estilo Fast & Furious, sino de algo totalmente legal y, en el caso japonés, incluso obligatorio en algunas regiones. Una curiosidad automovilística que demuestra cómo las soluciones técnicas pueden acabar convirtiéndose en elementos culturales con el tiempo.
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