Ansiedad y personalidad: los 3 rasgos comunes que comparten las personas que conviven con este trastorno

Desde hace más de 15 años, la ansiedad forma parte de mi vida. No fue una elección, sino el resultado de un episodio de ergofobia que me sumió en una espiral difícil de superar. Aunque he aprendido a manejarla y a cultivarme compasión, recientemente descubrí que existen tres rasgos de personalidad comunes en las personas con ansiedad, según la psicóloga Ángela Fernández.

La responsabilidad extrema y la búsqueda del perfeccionismo

«Suelen ser personas muy autoexigentes, rigurosas, disciplinadas, con una muy alta implicación en las tareas y unos estándares de realización muy altos porque tienden a buscar la perfección», explica Fernández en su cuenta de TikTok @angelaprs.psicologia.

Este perfeccionismo no es una virtud, sino que puede convertirse en nuestro peor enemigo. La psicóloga advierte que puede producir «una alta rigidez mental» porque «hemos aprendido desde pequeños que el reconocimiento llega cuando hacemos las cosas bien, y eso se traduce en una necesidad de control».

La flexibilidad cognitiva, por el contrario, nos ayuda a desarrollar resiliencia y favorece nuestro crecimiento personal. Fernández recomienda aprender a ser flexible y «intentar ser suficientemente buena esforzándote, pero sin pretender exigir un diez en todo lo que hagas. Tu felicidad te lo agradecerá».

La amabilidad excesiva que nos perjudica

Ser amable no es malo, pero cuando se convierte en un exceso, deja de ser beneficioso para nosotros. «Ser empático es positivo, pero cuando se hace a costa del propio equilibrio, la factura emocional llega», advierte la experta.

Fernández describe a estas personas como «aquellas a las que les cuesta poner límites y probablemente toleren demasiado». Este perfil coincide con el conocido como «people pleasing», que arruina nuestra productividad sin que nos demos cuenta.

La psicóloga insiste en que «pasar a la acción y marcar fronteras no te hace egoísta, te hace coherente». Los límites nos ayudan a cuidarnos y a poner el foco en nuestras necesidades, no en las de los demás por delante de las nuestras.

El neuroticismo: sensibilidad emocional elevada

«Personas con puntuaciones altas en este rasgo se relacionan con personas emocionalmente inestables, impulsivas y nerviosas», explica Fernández. El neuroticismo es uno de los cinco grandes rasgos de la personalidad y describe lo emocionalmente reactiva y negativa que es una persona.

La experta los describe como «personas de alta reactividad ya que presentan un constante estado de alerta». Es una sensibilidad mayor, especialmente a las emociones negativas. «No es debilidad, es un sistema nervioso más sensible», asegura.

Para manejar este rasgo, Fernández recomienda «buscar actividades que propicien la serenidad y la tranquilidad en su día a día porque con esa práctica continuada conseguirán una mayor estabilidad emocional».

Conclusión

Conocer estos rasgos es fundamental para regular nuestras emociones sin frustrarnos ni forzarnos demasiado. Como afirma la psicóloga: «conocernos es clave para poder regular nuestras emociones sin frustrarnos ni forzarnos demasiado».

Si te sientes identificado con alguno de estos rasgos, recuerda que no estás solo y que con las herramientas adecuadas y la comprensión hacia ti mismo, es posible convivir con la ansiedad de manera más saludable.

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