Europa se debate entre un Ejército común y la dependencia de EE.UU.: el desafío de la defensa en tiempos de Trump
La Unión Europea se encuentra en una encrucijada estratégica sin precedentes. La invasión rusa de Ucrania y la retórica agresiva de Donald Trump han puesto en jaque la seguridad continental, reavivando el debate sobre la creación de un Ejército europeo propio e independiente. Mientras algunos ven esta opción como la única manera de garantizar la defensa del continente, otros advierten sobre los riesgos de crear una estructura paralela a la OTAN.
El pasado: cuando la idea estuvo a punto de materializarse
La propuesta de un Ejército europeo no es nueva. Desde los primeros días de la Guerra Fría, la idea ha estado presente en las agendas comunitarias. Incluso el Gobierno de Dwight D. Eisenhower logró persuadir a los líderes europeos para que aceptaran la creación de un ejército europeo común, pero el parlamento francés frustró el proyecto en 1954.
«El proyecto europeo estuvo a punto de lanzarse como un proyecto militar, no económico», recuerda Max Bergmann, director del Programa de Europa, Rusia y Eurasia del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Sin embargo, la idea perdió popularidad debido a la oposición estadounidense y su compromiso con la OTAN.
El presente: las crisis como motor de cambio
La situación ha cambiado radicalmente desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. La UE ha adoptado una hoja de ruta que incluye la movilización de deuda, la ruptura de las normas fiscales y un cambio decisivo en la compra de material militar no europeo. El reglamento de Acción de Seguridad para Europa (SAFE) prevé hasta 150.000 millones de euros en préstamos a largo plazo para inversiones en capacidad de defensa.
Pero incluso con estas medidas, Europa sigue dependiendo en gran medida de Estados Unidos para su defensa. Casi la mitad de los aviones de combate en servicio activo en las fuerzas aéreas europeas proceden de fabricantes estadounidenses, y los sistemas de defensa contra misiles estadounidenses siguen siendo los más desplegados en el continente.
La propuesta de Kubilius: un Ejército europeo de 100.000 soldados
Ante esta situación, Andrius Kubilius, comisario europeo de Defensa y Espacio, ha propuesto la creación de un Ejército europeo de 100.000 soldados, gobernado por un nuevo Consejo Europeo de Seguridad. «¿Cómo Europa podría reemplazar la presencia militar estadounidense de 100.000 efectivos con un conjunto de 27 ejércitos nacionales de bonsái?», se preguntó Kubilius en la Conferencia Nacional de Folk och Försvar en Suecia.
El comisario argumentó que EE.UU. no sería más fuerte con 50 ejércitos estatales en lugar de una sola fuerza federal, y Europa no debería seguir siendo más débil con 27 ejércitos nacionales. Propuso establecer un Consejo de Seguridad Europeo compuesto por 10-12 miembros, incluidos los líderes de la UE y Reino Unido, con la tarea de debatir y preparar decisiones importantes en materia de defensa.
El freno de Kallas: «Es extremadamente peligroso»
Sin embargo, Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, ha frenado estas ambiciones. «Quienes dicen que necesitamos un ejército europeo quizá no lo hayan pensado bien en la práctica», advirtió Kallas. «Si ya formas parte de la OTAN, no puedes crear un ejército independiente además del que ya tienes. Porque en tiempos de crisis, lo más importante es la cadena de mando: quién da órdenes a quién. Y si tienes el ejército europeo y luego el de la OTAN, la situación se complica, y esto es extremadamente peligroso».
Kallas argumentó que la principal prioridad en cualquier crisis militar debería ser mantener una estructura de mando clara y tener por un lado al cuerpo comunitario y por otro a la Alianza Atlántica desdibujaría las órdenes.
La postura española: «Es la hora»
España se ha posicionado a favor de la creación de un Ejército europeo. El secretario de Estado de la UE, Fernando Sampedro, afirmó que «es la hora, en el contexto geopolítico actual, de que Europa fomente su soberanía en materia de seguridad y defensa y avance en los trabajos sobre un posible Ejército común».
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, añadió que «tenemos que avanzar hacia la creación de un ejército europeo, que es una idea vigente desde el propio origen del proyecto europeo hacia 1950: una Comunidad Europea de la Defensa».
Los desafíos de un Ejército europeo
Los expertos coinciden en que la creación de un Ejército europeo enfrenta desafíos significativos. Las Fuerzas Armadas son la base de la legitimidad del Estado: el derecho a enviar ciudadanos a la guerra. Esta autoridad reside en los parlamentos nacionales, requiere de autorización constitucional y exige una rápida toma de decisiones que las normas de unanimidad de la UE no pueden proporcionar en estos momentos.
«El monopolio de la violencia es la única transferencia de poder que los votantes no aceptarán como un ajuste técnico», escribe el analista Stuart Dowell, afincado en Polonia. Además, crear un Ejército europeo independiente junto a las fuerzas de la OTAN podría generar confusión durante las crisis y debilitar la disuasión.
La dependencia de EE.UU.: un problema formidable
A pesar de los esfuerzos por reforzar la defensa nacional, los estados europeos siguen recurriendo a EE.UU. para cubrir deficiencias críticas. En los últimos cinco años, los 27 países de la UE, el Reino Unido, Noruega y Suiza han comprado más de 15.000 misiles, 2.400 vehículos blindados y 340 aviones a EE.UU., una cifra muy superior a la que los estados europeos se compran entre sí.
En los cielos, destaca la serie F de aviones de combate estadounidenses, que dominan las fuerzas aéreas europeas. El modelo más reciente es el F-35 Lightning II, un avión de vanguardia desarrollado por Lockheed Martin, apreciado por sus capacidades de sigilo y fusión de sensores.
¿Qué se puede ir haciendo mientras?
Mientras se debate la creación de un Ejército europeo, los expertos proponen pasos que se pueden ir dando para hacer el bloque más seguro y menos dependiente de EE.UU. Alex Burilkov y Guntram B. Wolff, del tanque de pensamiento Bruegel, sugieren que Europa podría necesitar 300.000 soldados más y un aumento anual del gasto de defensa de al menos 250.000 millones de euros a corto plazo para disuadir la agresión rusa.
Barry R. Posen, director del Programa de Estudios de Seguridad del MIT, propone concentrar una «masa de maniobras» en Polonia, aprovechar el nuevo potencial nórdico para proteger a los países bálticos, y mejorar las comunicaciones y la inteligencia estratégica entre los Estados europeos.
Conclusión: un debate que no admite demoras
El debate sobre la creación de un Ejército europeo no admite demoras. Europa se enfrenta a amenazas sin precedentes y la dependencia de EE.UU. para su defensa es cada vez más cuestionable. Mientras algunos ven en un Ejército europeo la solución a estos problemas, otros advierten sobre los riesgos de crear una estructura paralela a la OTAN.
Lo que está claro es que Europa necesita fortalecer su capacidad de defensa y reducir su dependencia de terceros países. Ya sea a través de la creación de un Ejército europeo o mediante otras medidas, el continente debe tomar decisiones estratégicas que garanticen su seguridad y soberanía en un mundo cada vez más incierto.
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