Ormuz: El Estrecho que Ha Modelado el Comercio y la Geopolítica Global desde la Antigüedad
Por [Tu Nombre], Corresponsal Internacional
En las páginas de las memorias escritas por Babur, el ilustre conquistador descendiente de Gengis Kan y fundador del Imperioso mogol, se encuentra una descripción fascinante de los productos que fluían por el valle de Ferganá, en la actual Uzbekistán. «Las almendras de Kad-i Badam», escribió Babur a mediados del siglo XV, «son excelentes; todas se exportan a Ormuz o a Hindustán». Esta mención casual de Ormuz en las crónicas de un príncipe de Asia Central no es accidental. Desde la Antigüedad, este estrecho marítimo, que comunica el golfo Pérsico con el océano Índico, ha sido una encrucijada mundial donde convergen imperios, civilizaciones y riquezas incalculables.
El nombre del estrecho procede del reino de Ormuz, que dominó esta región entre los siglos XV y XVII. Durante un tiempo su capital estuvo en la pequeña isla de Ormuz, hoy en territorio iraní. El origen del nombre sigue siendo discutido. Algunos lo hacen derivar del persa Hur-mogh, «palmera datilera»; en dialectos locales el estrecho aún se llama Hurmogh. Otros creen que procede del dios persa Hormoz, una variante de Ahura Mazda.
La Primera Globalización
Ya en el III milenio antes de nuestra era pasaban por Ormuz las turquesas o el lapislázuli procedentes de las montañas del Hindu Kush, o el marfil y el oro del valle del Indo. El estrecho ya aparece citado por geógrafos griegos y romanos.
Navegar en la región dependía del conocimiento de los vientos monzónicos del océano Índico (auténtico eje del mundo antiguo, del que el Mediterráneo grecolatino era, al fin y al cabo, solo la parte occidental). Los capitanes se servían de este conocimiento para viajar en ciclos anuales entre Arabia, la India y África oriental. El Periplo del mar Eritreo, una guía de navegación del siglo I, describe «el paso a través del estrecho», tras el cual «el mar muy grande y ancho, el golfo Pérsico, llega muy lejos hacia el interior».
La conquista islámica arrebató Ormuz al Imperio persa sasánida en el siglo VII. Desde entonces Ormuz se convirtió en uno de los puertos más ricos del mundo islámico. Conectaba la India y China con Basora, Bagdad o Tabriz. Hacia el siglo XV existía ya un mundo euroasiático globalizado a través del comercio: perlas, sedas, metales preciosos y especias viajaban junto con ideas y creencias.
En 1433, una flota china de varios cientos de naves y 30.000 hombres, al mando del almirante eunuco Zheng He, llegó a Ormuz. La expedición de Zheng –de familia originaria de Bujará y de religión musulmana– tenía el objetivo de demostrar el poder de la China Ming y consolidar su influencia sobre el comercio del Índico. La expedición fue un éxito diplomático y comercial y revela la intensa conectividad entre civilizaciones casi un siglo antes de los «descubrimientos» europeos.
Llegan los Portugueses
En la segunda mitad del siglo XV, los europeos habían comenzado a organizar expediciones marítimas para hallar nuevas rutas hacia Oriente. Buscaban riquezas y una vía alternativa al comercio controlado por los turcos otomanos, que en 1453 habían tomado Constantinopla.
Los portugueses fueron los primeros. En 1434 comenzaron a circunnavegar África. Medio siglo después, Vasco de Gama llegó a Calicut, en la India. Los portugueses estaban animados por el espíritu de cruzada contra los paganos y la promesa de ganancias comerciales. Sus naos y carabelas, equipadas con artillería, sembraron el caos en las flotas de las talasocracias locales.
En septiembre de 1507 llegaron a Ormuz las naves al mando de Afonso de Albuquerque, cuyas hazañas en África y la India le valieron el apodo de O Terrível. Esta reputación de crueldad le precedía y empujó al rey de la isla de Ormuz a aceptar convertirse en tributario de Portugal. Albuquerque construyó en la isla la fortaleza de Nuestra Señora de la Victoria, desde la que se cobrarán tributos al rico comercio.
El dominio portugués en el Índico se consolidó en 1509, cuando Francisco de Almeida derrotó en Diu a una flota combinada del sultán de Gujarat, los mamelucos de Egipto y los otomanos. La victoria aseguró el control luso de las rutas de las especias.
Este imperio marítimo se sostenía en una red de enclaves: Socotra, a la entrada del mar Rojo; Ormuz, en el golfo Pérsico; Goa y otras factorías en la India; Colombo, en Ceilán; y el estrecho de Malaca. La llegada de plata americana, introducida por los españoles mediante el galeón de Manila, impulsó aún más el comercio asiático.
A finales del siglo XVI, un viajero inglés describía Ormuz como una ciudad repleta de «franceses, flamencos, alemanes, italianos, griegos, armenios, turcos, judíos, persas y moscovitas». La riqueza también alimentaba los excesos. Camino de Japón, el misionero navarro Francisco Javier, futuro fundador de la Compañía de Jesús, describió Ormuz como «la cuna de la más vil sensualidad», una Babel de lenguas donde «la avaricia se había convertido en una ciencia».
Ormuz en la Rivalidad Global
Los portugueses dominaron Ormuz un siglo. En 1622, una expedición de los persas safávidas y de la Compañía británica de las Indias Orientales les arrebató la fortaleza, expulsándolos del golfo Pérsico. Los británicos acabarían imponiéndose en la carrera por la posesión del comercio regional. A partir de finales del siglo XVIII, Gran Bretaña consideró fundamental proteger las rutas marítimas hacia la India, la joya de su imperio, y garantizar la estabilidad de los puertos del Golfo mediante una serie de tratados con los emiratos de la región, que devienen «protectorados» de la Corona. También se vigila a Rusia y se procura neutralizar sus intentos de extender su influencia en Persia y Asia Central: es el «Gran Juego», una guerra de espías que inspirará a Rudyard Kipling para escribir Kim.
Durante la Segunda Guerra Mundial el golfo Pérsico se convirtió en un corredor logístico clave para enviar armas y suministros a la Unión Soviética a través del «corredor persa». Después de que se produjeran manifestaciones proalemanas en Teherán, soviéticos y británicos invadieron Irán, enviaron al exilio al sha y tomaron el control del ferrocarril iraní. El nuevo sha, Mohamed Reza Pahlevi, se comprometió a cooperar con los aliados. En noviembre de 1943, Teherán acogió la conferencia en la que Roosevelt, Stalin y Churchill decidirían gran parte de las condiciones del mundo tras la victoria sobre Hitler.
De las aproximadamente 17 millones y medio de toneladas de material transportadas hasta la URSS, el 45% llegaron al Azerbaiyán soviético a través de Irán tras ser desembarcadas en los puertos del Golfo. Esta ruta, a diferencia de los convoyes del Ártico, era práctica en todas las épocas del año.
La Ruta del Petróleo
La apertura del canal de Suez en 1869 había reducido la importancia comercial de Ormuz, pero el descubrimiento de enormes reservas de petróleo en el golfo Pérsico transformó la dimensión estratégica de Ormuz. A comienzos del siglo XX, el Almirantazgo británico estaba decidido a cambiar el carbón por el petróleo para propulsar sus enormes flotas, puntal de la carrera naval que libraba con Alemania.
El estrecho era la principal salida de petróleo y gas de los cinco principales productores mundiales: Arabia Saudí, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Cuando los británicos se retiraron del golfo Pérsico entre 1961 y 1971, Estados Unidos asumió el papel de garante de la seguridad regional. Washington ya había sellado en 1945 un acuerdo con Arabia Saudí: protección militar a cambio de estabilidad en el suministro de petróleo.
Washington desplegó una política basada en los dos pilares de la seguridad del suministro de petróleo de Occidente: Arabia Saudí e Irán. Y confió al sha de Irán el papel de gendarme del Golfo. Pero este esquema se derrumbó en 1979: el sha fue derrocado por la revolución islámica encabezada por el ayatolá Jomeini y los soviéticos invadieron Afganistán. La región entró en una nueva fase de inestabilidad de la que todavía no ha salido hoy.
Aunque el estrecho de Ormuz nunca llegó a cerrarse completamente, fue escenario de enfrentamientos durante la guerra Irán-Irak (1980-1988). Irak atacó petroleros que transportaban petróleo iraní e Irán respondió usando minas flotantes y atacando buques vinculados a los aliados de Irak (Kuwait, Arabia Saudí). Más de 400 buques sufrieron ataques, y finalmente la armada de Estados Unidos tuvo que escoltar a los petroleros kuwaitíes.
En la actualidad circula por el estrecho una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo. Cualquier cierre afecta a los mercados energéticos globales y al abastecimiento, especialmente de las economías asiáticas (China, Japón, Corea del Sur e India), que consumen el 84% del petróleo que circula por Ormuz.
Desde los albores de las civilizaciones hasta nuestros días, la historia de Ormuz demuestra que, en muchas ocasiones, la geografía dicta el compás de la política.
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Frases Impactantes:
«El estrecho que ha modelado imperios durante milenios»
«Donde convergen civilizaciones y se decide el destino del mundo»
«La geografía como arquitecta de la historia»
«Desde las especias hasta el petróleo: la evolución de un corredor estratégico»
«El pulso de la economía global late en Ormuz»
«Donde la antigüedad se encuentra con la modernidad energética»
«El escenario donde se escriben las reglas del poder global»
«De las naos portuguesas a los petroleros modernos: tres milenios de tránsito»
«El estrecho que une continentes y divide intereses»
«Cuando la historia se hace en alta mar»
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