Portugal se desmarca rotundamente de la escalada militar en Oriente Medio y descarta toda implicación en el estrecho de Ormuz
Bruselas, 17 de marzo de 2026 (Especial) – El secretario de Estado y de Asuntos Exteriores portugués, Paulo Rangel, ha cerrado este lunes la puerta a cualquier participación de Portugal en la escalada militar desatada en el Golfo Pérsico, reafirmando con contundencia la neutralidad de Lisboa ante la presión ejercida por Estados Unidos para que sus aliados de la OTAN refuercen la vigilancia en el estratégico estrecho de Ormuz.
En unas declaraciones realizadas al término de una reunión de ministros de Exteriores de la Unión Europea en Bruselas, y recogidas por la cadena pública RTP, Rangel fue taxativo: «Portugal no está ni estará implicado en este conflicto». Una posición que, según ha dejado claro, es coherente con la línea marcada por el Gobierno luso desde el inicio de las hostilidades y que no ha variado ni un ápice pese a la creciente presión internacional.
Las palabras del ministro llegaron en respuesta directa a la reciente petición del presidente estadounidense, Donald Trump, que instó a sus socios de la OTAN a unirse a una coalición para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. Trump llegó incluso a advertir de que la Alianza Atlántica podría enfrentarse a un futuro «muy malo» si sus miembros se niegan a responder a su llamado.
«La posición portuguesa es bien conocida. Obviamente no hay implicación en este conflicto. Esa ha sido nuestra posición desde el principio y la mantenemos», subrayó Paulo Rangel, haciendo un claro eco de las declaraciones que ya realizó cuando estalló la polémica por el uso por parte de Washington de la base aérea de Lajes, en la isla de Terceira (Azores), para operaciones en el marco de la intervención militar en Irán. «Nada ha cambiado en ese sentido», insistió, dejando claro que Portugal no se apuntó a este conflicto y no tiene intención de hacerlo.
No obstante, el titular de Exteriores luso matizó que, aunque su país no participará militarmente, considera fundamental todo esfuerzo diplomático orientado a rebajar la tensión y evitar una escalada en la región. «Valen la pena todos los esfuerzos diplomáticos que se puedan hacer con los distintos actores para rebajar la tensión», afirmó, añadiendo que él mismo ha mantenido contactos directos con sus homólogos de los países del Golfo en más de una ocasión. El objetivo, según explicó, es buscar una solución que permita primero evitar la escalada y, en segundo lugar, intentar volver a la mesa de negociaciones.
En cuanto a la posición de los demás Estados miembros de la UE, Rangel aseguró que existe un «amplio consenso» en el sentido de que los países del bloque no deben ser parte integrante de la guerra en Oriente Medio. «En el sentido de que todo lo que podamos hacer para ayudar a superar este bloqueo, o esta manipulación, de la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, es fundamental», dijo el ministro, indicando que «todos los países de la UE están dispuestos, y especialmente los que tienen más medios», es decir, «medios diplomáticos, a cooperar en este sentido». No obstante, advirtió de que, «por supuesto, esto no implica el despliegue de medios militares en la región, especialmente en el estrecho de Ormuz».
La posición europea también fue respaldada por la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, quien en el mismo foro reafirmó que no hay voluntad por parte de los Estados miembros de ampliar las competencias de la misión naval del bloque en la región, Aspides, para ayudar a proteger el estrecho de Ormuz. Aspides, una misión naval de carácter defensivo fundada en 2024 con el objetivo de salvaguardar la libertad de navegación y el transporte marítimo en el mar Rojo y las regiones circundantes, debido a los constantes ataques llevados a cabo por los hutíes, no contempla extender su radio de acción hacia el Golfo Pérsico.
«La discusión sobre la ampliación del mandato para cubrir el estrecho de Ormuz no fue aceptada por los Estados miembros», dijo Kallas, quien también fue contundente al afirmar que «nadie quiere entrar activamente en esta guerra».
La negativa europea contrasta con las advertencias de Trump, que ha amenazado con consecuencias graves para la OTAN si sus miembros no responden a su petición de ayuda para defender el estrecho de Ormuz, una vía marítima que, tras el reciente incremento de las primas de riesgo, se ha convertido en una de las rutas marítimas más caras del mundo, con un aumento de más del 300% en los costes de seguro.
Con todo, la postura de Portugal y de la mayoría de los países europeos deja claro que, ante la creciente tensión en el Golfo Pérsico, la vía diplomática y la no intervención militar se imponen como la opción prioritaria para evitar un conflicto de dimensiones imprevisibles.
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