José Antonio Kast: el nuevo presidente de Chile y su vínculo con el movimiento católico conservador Schoenstatt
El triunfo electoral de un hombre de fe
José Antonio Kast, abogado de 59 años y nuevo presidente de Chile desde este 11 de marzo, es un hombre profundamente marcado por sus convicciones religiosas. Así quedó evidenciado en su primer discurso tras conocerse su triunfo electoral en diciembre, cuando afirmó: «Nada es posible si no tuviéramos a Dios» y añadió que «nada ocurre en la vida, para los que somos de fe, que no sea en relación directa con Dios».
En total, pronunció cinco frases con carga religiosa durante casi una hora de discurso ante miles de seguidores congregados en Santiago para celebrar su victoria. Pero este aspecto de su personalidad no debería sorprender: Kast, junto a varios de sus hermanos, se formó bajo los lineamientos de Schoenstatt, un movimiento católico conservador con presencia en más de 100 países, incluyendo todos los de América Latina.
Los orígenes de Schoenstatt: «lugar hermoso» en tiempos difíciles
Schoenstatt, cuyo nombre significa literalmente «lugar hermoso» en alemán, fue fundado en octubre de 1914 por el sacerdote José Kentenich (1885-1968) en el pueblo homónimo ubicado en la región de Vallendar, a orillas del río Rin, en el actual estado de Renania-Palatinado, al oeste de Alemania.
Kentenich, miembro de la Sociedad del Apostolado Católico (Padres palotinos), era profesor en un seminario que la orden tenía en Schoenstatt. Junto a un grupo de estudiantes, restauró una pequeña capilla ubicada en los jardines del seminario y pidió a la Virgen María que la convirtiera en un lugar de peregrinación. Este acto marcó el nacimiento de un movimiento que, según su página web, busca «la formación de un hombre y de una comunidad nueva que sirvan a la Iglesia y a la sociedad».
¿Qué es exactamente Schoenstatt?
Schoenstatt es «un movimiento apostólico de renovación, nacido en el seno de la Iglesia, con un marcado carácter mariano», según su propia definición. Sin embargo, su naturaleza exacta ha generado debate.
«Es una organización dentro de la Iglesia católica que nació con la idea de que los laicos podían realizar tareas similares a las de las órdenes religiosas, pero con autonomía respecto de los jerarcas eclesiásticos», explica Álvaro Ramis Olivo, filósofo chileno y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
El movimiento cuenta con una rama laica -personas que no han tomado los hábitos- y otra religiosa, que incluye una orden sacerdotal y una comunidad de mujeres laicas consagradas. «Estas se asemejan mucho a las monjas, aunque no lo son, ya que no toman votos», añade Ramis.
Semejanzas y diferencias con el Opus Dei
La historiadora italiana Alexandra von Teuffenbach confirma que Schoenstatt está conformado por «varias ramas», algunas de las cuales son «institutos seculares»: organizaciones cuyos miembros, sin ser religiosos, se comprometen a vivir en pobreza, castidad y obediencia, permaneciendo al mismo tiempo en su entorno social y profesional habitual.
«Comparar a Schoenstatt con el Opus Dei es acertado», afirma la investigadora. Sin embargo, Ramis advierte sobre diferencias significativas: «Aunque existen semejanzas, Schoenstatt no ha intentado influir en la política. En cambio, durante el franquismo en España, el Opus Dei aprovechó la coyuntura para ubicar a sus miembros en puestos clave de la economía y la banca, los llamados ‘tecnócratas’».
Hasta la elección de Kast, solo otro miembro de este movimiento católico había ocupado un alto cargo en Chile: su hermano mayor, Miguel, quien se desempeñó como ministro y presidente del Banco Central durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
La expansión por América Latina
Sudamérica fue la primera región fuera de Europa a la que Schoenstatt se extendió. En la primera mitad de la década de 1930, uno de los seguidores del padre Kentenich llegó a Argentina y, para 1935, se le sumaron cuatro Hermanas de María. Casi simultáneamente arribaron miembros del movimiento a Brasil y, dos años después, ya estaban presentes en Uruguay.
Actualmente, el movimiento católico tiene presencia en todos los países de América Latina, salvo «algunas islas del Caribe, las dos Guyanas y Surinam», según Felipe Ríos, coordinador del movimiento en América. «Funcionamos más bien desde los santuarios; solo entre Chile, Argentina y Brasil hay casi 80», agrega Ríos, quien también indica que administran más de una docena de colegios en cuatro países (Chile, Argentina, Ecuador y México), así como un hospital en Buenos Aires y otras obras dedicadas a «los más pobres».
Persecución nazi, exilio y controversias
La historia de Schoenstatt está marcada por períodos de persecución y controversia. En 1941, agentes de la Gestapo detuvieron al religioso por sus enseñanzas y, meses después, fue enviado al campo de concentración de Dachau, donde permaneció hasta el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945.
Tras el conflicto bélico, los años de persecusión sufridos en manos de los nazis le otorgaron un nuevo prestigio a Kentenich, pero para finales de la década de 1940, sectores de la jerarquía católica alemana comenzaron a ver con preocupación la forma en que este hombre dirigía el movimiento y el control que ejercía sobre sus miembros.
«La autoridad suprema, a saber, el director general (Kentenich) y la superiora general, son los ‘padres’, es decir, ‘padre de la familia’ y ‘madre de la familia’. Las Hermanas son hijas o niñas. Pero, en la práctica, la ‘madre de la familia’ está totalmente sometida a la voluntad del ‘padre de la familia’, que para todas las Hermanas se equipara a Dios», alertó en 1949 monseñor Bernhard Stein, obispo auxiliar de Tréveris, a sus colegas de la Conferencia Episcopal de Alemania.
Además, algunas de las hermanas señalaron al sacerdote de haber abusado de ellas. En 1951 el papa Pío XII separó a Kentenich de su posición dentro de Schoenstatt y lo envió al exilio en Estados Unidos donde permaneció 14 años hasta que se le permitió regresar a Alemania, donde murió en 1965.
Nuevas revelaciones y el proceso de beatificación
En 2020, la historiadora italiana Von Teuffenbach publicó el primero de sus dos libros sobre Schoenstatt y su fundador. En su obra, la investigadora afirmó que Kentenich abusó sexualmente de una integrante de Schoenstatt en Chile en 1947, según la información contenida en los diarios de uno de los investigadores que el Vaticano envió en la década de 1950 para indagar sobre él y su movimiento, así como a partir de archivos del pontificado de Pío XII (1939-1958).
Desde Schoenstatt han negado los señalamientos, aunque han admitido que algunos aspectos del comportamiento de su fundador son controvertidos. Sin embargo, la experta considera que los hechos le dan la razón: «En el caso de Kentenich, el proceso que llevó a los decretos y al exilio en EE.UU., como también a la prohibición de tener contactos con las monjas, se basa en motivaciones que no están escritas en los decretos. Pero vienen explicadas en los ‘actos’, y en ellos se detallan todas las pruebas que se encontraron. Y sobre esta base los jueces (del Santo Oficio) decidieron».
Estos señalamientos contribuyeron a paralizar el proceso de beatificación del sacerdote, iniciado en 1975. «Cuando la Iglesia beatifica a alguien afirma: este hombre o mujer es un ejemplo para todos. Yo reconozco ciertamente que Kentenich escribió cosas interesantes y seguramente hizo cosas buenas, pero no querría en absoluto que fuera considerado como ejemplo de vida cristiana», remató la historiadora.
Tags y frases virales: José Antonio Kast presidente Chile, movimiento católico conservador, Schoenstatt Chile, Kentenich fundador Schoenstatt, Opus Dei vs Schoenstatt, abuso sexual en Iglesia, proceso beatificación Kentenich, campo concentración Dachau, papa Pío XII exilio, movimiento mariano, Iglesia católica conservadora, Miguel Kast Banco Central, dictadura Pinochet, religión política Chile, santuarios Schoenstatt Latinoamérica, historia Iglesia siglo XX, controversias religiosas, fe política, ultraderecha religiosa.
,


Deja una respuesta