Rompientes: un díptico teatral que desnuda el conflicto entre solidaridad y egoísmo ante la crisis migratoria

Hasta el próximo domingo 22 de marzo, el Teatro de la Abadía acoge Rompientes, un impactante espectáculo que reúne dos piezas del dramaturgo belga Paul Verrept en un díptico escénico de gran densidad conceptual. Dirigida por José María Esbec, la obra reflexiona sobre la inmigración a través del distanciamiento de una pareja en crisis, confrontada con la llegada de migrantes a sus costas. Con una escenografía minimalista que incluye una pequeña piscina rodeada de focos y altavoces, Rompientes propone un duelo de monólogos entre Rebeca Hernando y Fernando Guallar, cuyos personajes sin nombre encarnan el conflicto entre la solidaridad y el egoísmo.

La primera pieza, Pleamar, y la segunda, La huida, se suceden en un relato que podría situarse en cualquier punto de las costas europeas —incluidas las españolas— donde llegan embarcaciones precarias con migrantes del tercer mundo, muchos de los cuales se ahogan durante la travesía. La pareja, que vive frente al mar, ve cómo este arroja un puñado de cuerpos inmigrantes ante sus ojos, precipitando un conflicto que completa la doble alteridad con la que Verrept juega: la pareja, el semejante, y el inmigrante, el distinto que da miedo.

El director José María Esbec explica que «un hombre y una mujer indefinidos, ni siquiera tienen nombre, viven en una casa frente al mar, que arroja un puñado de cuerpos de inmigrantes frente a ellos y entonces se precipita el conflicto». Por su parte, el autor Paul Verrept argumenta que «ante el drama de los refugiados, el drama personal de la pareja se hace insoportable, por ser tan egocéntrico. Su historia transcurre, por así decirlo, en un parque de diseño, mientras que esos refugiados andan en medio de las fieras, arriesgando su vida».

Rompientes propone así una reflexión sobre la sociedad occidental contemporánea, enfrentando al espectador con el dilema de sus personajes: la aceptación y el ofrecimiento de ayuda a los que llegan, para intentar salvarlos, o la negación y el rechazo ante la amenaza que pueden suponer para la armonía de la pareja y el país. Con una escenografía austera que potencia el impacto emocional de los monólogos, la obra invita a cuestionar los propios prejuicios y a reflexionar sobre la responsabilidad individual y colectiva ante la crisis migratoria.

La obra, que Verrept escribió inicialmente en 2017 para una misma actriz y más tarde presentó conjuntamente en el festival de teatro de Aviñón, se presenta ahora en Madrid con una puesta en escena que potencia el distanciamiento y la tensión entre los personajes. Con Rompientes, el Teatro de la Abadía apuesta por un teatro comprometido que no deja indiferente y que invita a la reflexión sobre uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo.

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