EL PETRÓLEO SE DISPARA: TRUMP ATRAPADO ENTRE SU GUERRA CONTRA IRÁN Y LA GASOLINA
El precio del petróleo ha entrado en una espiral alcista que amenaza con descarrilar los planes económicos de Donald Trump y su promesa de mantener baja la inflación. En solo una semana, la gasolina ha subido un 17% y el diésel un 22%, alcanzando precios no vistos desde 2024, con galones que rozan los 3,5 dólares.
EL CONJURO DE TRUMP EN LOS MERCADOS
Durante una entrevista en CBS, Trump declaró que la guerra contra Irán está «prácticamente terminada», unas palabras que actuaron como un sortilegio inmediato: los mercados reaccionaron con euforia, la Bolsa recuperó las ganancias y el petróleo West Texas Intermediate (WTI) cayó por debajo de los 90 dólares después de rozar los 120.
Pero el efecto podría ser efímero. Tres días antes, Trump había exigido la «rendición incondicional» de Teherán, algo que parece lejos de concretarse. La volatilidad confirma la histeria de los inversores: hace 15 días, el presidente presumía en el Congreso de haber reducido la inflación a su nivel más bajo en cinco años, con gasolina por debajo de 2,30 dólares el galón en muchos estados.
LA BOMBA DE TIEMPO EN LA CASA BLANCA
La jefa de gabinete, Susie Wiles, ha advertido sobre el «efecto catastrófico» que el aumento de los carburantes tendría en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, donde los republicanos enfrentan encuestas desfavorables. La Casa Blanca ha planteado un abanico de opciones: restringir exportaciones, intervenir en mercados de futuros, eximir impuestos federales y levantar requisitos de la Ley Jones.
Trump ha afirmado que está «levantando ciertas sanciones relacionadas con el petróleo» y que «buscamos mantener bajos los precios del petróleo. Subieron artificialmente debido a esta incursión».
EL DILEMA GLOBAL
Aunque Estados Unidos es el mayor productor mundial de petróleo (13,6 millones de barriles diarios), el crudo cotiza en mercados globales. Los países del Golfo Pérsico han reducido producción por problemas en el estrecho de Ormuz, China ha congelado exportaciones y otras potencias sufren carencia de suministro.
Los analistas calculan que por cada 10 dólares que sube el petróleo, se restan dos décimas al crecimiento económico y se eleva un 0,2% la inflación. «El aumento de los precios del petróleo, el gas y la electricidad podría amplificar los efectos de los aranceles comerciales», advierte James Knightley, economista jefe de ING Research.
LA CUENTA REGRESIVA
La escalada amenaza con golpear el transporte, la agricultura del medio oeste (granero de votos republicanos) y disparar el costo de alimentos y otros productos. Trump confiaba en que la guerra sería rápida, pero los analistas no están convencidos.
«Los precios del petróleo a corto plazo, que caerán rápidamente cuando termine la destrucción de la amenaza nuclear iraní, son un precio muy bajo a pagar por la seguridad y la paz de Estados Unidos y del mundo. ¡Solo los tontos pensarían diferente!», escribió Trump en Truth Social, pero los acontecimientos se han precipitado.
Ahora la pregunta es si la guerra en Irán terminará «muy pronto» como promete Trump o si su conjuro se transformará en hechizo contra su propia administración.
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Fuente: Análisis de mercado y declaraciones oficiales de la Casa Blanca, febrero-marzo 2026
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