Inteligencia Artificial: La Herramienta que Carece de Alma
Cuando la Tecnología Reemplaza la Opinión Humana
Hace unos días quedé con un amigo para escribir a medias un artículo de opinión. Acordamos el contenido y él se encargó del primer borrador. A los pocos días recibí el texto, redactado, me dijo mi amigo, con ChatGPT, un programa muy conocido de inteligencia artificial (IA). El texto era impecable: las ideas bien recogidas, expresadas en párrafos con la misma estructura, redactados con una sintaxis uniforme. Sin embargo, tras haber releído el borrador varias veces, se me ocurrió pensar que algo le faltaba: le faltaba el alma, pensé. Aquel texto no era la opinión de nadie.
Es esta una experiencia ordinaria, sin valor científico alguno, pero que me ha servido de orientación en el nuevo mundo que nos abre la IA, sucesor del que hace tiempo nació con la escritura y la imprenta. Espero que le resulte útil al lector.
La IA y las Redes Sociales: Comodidad vs Control
La IA y las redes sociales conforman una tecnología de cuya potencia no cabe dudar. Ya sabemos que una tecnología, por compleja que sea, no es más que una herramienta, que no hace bien ni mal por sí sola. Sabemos también que lectura y escritura fueron objeto de crítica en su tiempo: ya en la Grecia clásica se dijo que la lectura solo daba la ilusión del conocimiento, y que a cambio dañaba la memoria, y mil años más tarde los indios decían a los misioneros que les enseñaban a leer: «¿Eso para qué sirve? ¿No es lo mismo escuchar y recordar?».
Hoy vemos confirmados los peligros, pero también los enormes progresos de la humanidad lectora durante el último milenio. No queramos hacer un balance, pero no olvidemos ni a unos ni a otros.
La Comodidad que Viene con un Precio
Sin pretender hacer balance de riesgos y oportunidades de la IA, me parecen más graves los primeros que risueñas las segundas. Por lo que hace a sus efectos sobre la vida cotidiana, las oportunidades pueden resumirse en una palabra: comodidad. Disfrutamos cada día de las ventajas de esa nueva tecnología: al comunicarnos, al ir de compras, al buscar información… si bien los resultados de esos avances no siempre son perfectos, sobre todo para quienes crecimos antes de su aparición, que somos una minoría.
Los riesgos pueden resumirse en una frase: la IA aumentará las posibilidades de control de una minoría sobre el resto de la sociedad. La IA favorece la concentración económica por las enormes inversiones que su desarrollo exige; el poder económico va dominando al político, al que sigue subordinado, por ahora, el militar. Mientras al ciudadano corriente le resulta cada día más difícil separar el grano de la paja en el torrente de información que recibe, la IA permite a las autoridades un control minucioso de su comportamiento. Se trata, naturalmente, de tendencias, y me refiero a nuestro mundo, Occidente, porque sus habitantes estamos especialmente indefensos ante esos riesgos: lo escribía hace casi un siglo la escritora inglesa Dorothy Sayers: «Dejamos a nuestros y a nuestras jóvenes salir al mundo desarmados –decía– en un día en que la armadura no había sido nunca tan necesaria». Nos lo recordaba Schumacher cuando venía a decir que lo que llamamos educación es solo formación profesional.
Más Allá del Cálculo: Lo que la IA Nunca Podrá Ser
Tengamos presente que quienes auguran una sociedad regida por una IA empeñada en exterminar a la especie humana parecen olvidar que siempre será un humano quien dé órdenes a la máquina, porque es un ser humano quien debe elegir los fines que la IA deberá aplicarse a conseguir. No es un consuelo, porque un ser humano puede decidir exterminar a parte de la especie. Esperemos que eso no ocurra esta vez.
El nombre de inteligencia artificial es un error, una marca comercial. La inteligencia artificial no nos ofrece nada más que capacidad de cálculo, y el cálculo ocupa un espacio muy reducido en el intelecto humano. La IA puede ser útil, pero lo específicamente humano está más allá de la utilidad: amor y odio no viven en algoritmos; maravillarse ante la creación, anhelar algo más alto que la vida cotidiana, la creación artística, son actividades vedadas a la IA. La comparación implícita en el nombre no hace sino rebajar lo que es, en toda su amplitud, la inteligencia humana. No nos dejemos engañar: la IA debería cambiar de nombre.
La Paradoja de la Era Digital
En el Mobile World Congress de Barcelona, muy focalizado en la IA, se puede observar cómo el futuro ya está aquí. Uno de los stands del congreso Mobile en Barcelona, muy focalizado en la IA, muestra el camino que estamos tomando. Pero mientras caminamos hacia ese futuro, debemos preguntarnos: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar?
La tecnología avanza a pasos agigantados, pero nuestra capacidad para entender sus implicaciones no siempre lo hace al mismo ritmo. Vivimos en una era donde la información es abundante pero la sabiduría escasea, donde la conectividad es instantánea pero la conexión humana se vuelve cada vez más difícil.
Etiquetas y Términos Virales
- Inteligencia Artificial vs Inteligencia Humana
- ChatGPT y la escritura automatizada
- Control social a través de la IA
- Concentración económica y poder tecnológico
- El alma de la opinión humana
- Tecnología sin ética
- La era de la comodidad digital
- Educación vs formación profesional
- IA y redes sociales
- El futuro de la humanidad
- Tecnologías disruptivas 2024
- Impacto de la IA en la sociedad
- Ética en la inteligencia artificial
- Control algorítmico
- El valor de lo humano
- IA y desempleo tecnológico
- Privacidad en la era digital
- Deshumanización tecnológica
- IA y democracia
- El mito de la IA consciente
Nota: Este artículo fue escrito íntegramente por un ser humano, con todas las imperfecciones, emociones y alma que eso conlleva.
,


Deja una respuesta