Créase o no, la historia es real y solo posible en un país donde la conciencia sobre la preservación del patrimonio histórico y cultural no se encuentra lo suficientemente expandida. Tres fuentes inobjetables, dos vinculadas a la Secretaría de Cultura de la Nación y una de la provincia de Santa Fe, confirman que el intendente de San Lorenzo, localidad de esa provincia, solicitó el sable corvo del general San Martín, que se encuentra en custodia del Museo Histórico Nacional, para ser usado como «cotillón» en una recreación de la batalla homónima, que pasó a la historia como el Combate de San Lorenzo, ocurrida el 3 de febrero de 1813 en las barrancas a orillas del río Paraná.

El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.

Según ha trascendido, el intendente radical Leonardo Raimundo ha pedido al secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, el sable corvo para “una teatralización del Combate de San Lorenzo”.

Geográficamente, la batalla que recogen los libros de historia y que hemos estudiado en la escuela tuvo lugar junto al Convento de San Carlos Borromeo, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Fue el único combate librado por el Regimiento de Granaderos a Caballo en territorio argentino, según nos cuentan las fuentes. Y nos aseguran que el sable corvo de San Martín no fue usado en esa batalla, pues nunca se blandió en suelo argentino.

La historia la cuentan los que ganan

Los datos que obran en la Casa de la Independencia señalan que, a comienzos de 1813, la situación era preocupante para los revolucionarios en el litoral. Los españoles seguían ocupando Montevideo y realizando desde allí incursiones hostiles en el río Paraná. San Martín recibió órdenes de dirigir una compañía de los Granaderos a Caballo para proteger a la población y al ganado de los ataques del enemigo. El 31 de enero, San Martín supo que cerca de San Lorenzo habían anclado buques españoles. Hacia allí se dirigió.

El Libertador apostó sus tropas detrás del monasterio que había sido desalojado y, en la madrugada del 3 de febrero, advirtió el desembarco realista, apostado en la torre del convento. Con lanzas y espadas, el Regimiento atacó al enemigo. En quince minutos, según cuenta la historia, los Granaderos vencieron a los realistas. San Martín fue herido y su caballo cayó a tierra. Fue el granadero correntino Juan Bautista Cabral quien salvó la vida del general San Martín.

La batalla fue incompleta, pero exitosa por la captura de las armas enemigas. Fue el bautismo de fuego de los Granaderos y, años más tarde, en Chacabuco, San Martín planteó la misma estrategia militar, en un combate donde se ponía en juego el destino de la revolución.

Según las fuentes, no ha llegado al Museo Histórico Nacional (MHN) ningún pedido formal del sable corvo que, expuesto en esa institución, tiene custodia permanente de tres granaderos en tres turnos.

El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.

Incluso, nos cuentan, los custodios duermen en el mismo Museo para no separarse del sable. Tal es la importancia del objeto que San Martín le legó a Juan Manuel de Rosas y que, por voluntad de Manuelita Rosas de Terrero, fue donado al MHN en 1898, cuyo fundador fue Antonio Carranza en 1890.

El sable corvo tiene una historia agitada. En agosto de 1963, un comando de la Juventud Peronista, que integraba Osvaldo Agosto (créase o no), lo robó en un intento de llevarle la reliquia a Juan Domingo Perón en el exilio. Fue recuperado un año después y nuevamente fue robado por otro comando peronista en agosto de 1965.

Una vez recuperado, quedó bajo la custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo durante largo tiempo, hasta que un decreto presidencial lo restituyó al MHN en 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Un sable único

Cuando San Martín se embarcó hacia el Río de la Plata desde España, pasó cuatro meses en Gran Bretaña, donde se relacionó con intelectuales y políticos, así como con la masonería. En Westminster adquirió el sable corvo que, según los historiadores, es un reflejo de su personalidad. Tiene una empuñadura de ébano, su largo total es de 95 centímetros y, según las investigaciones sobre su origen, habría sido forjado en el Lejano Oriente.

Claro que no es su dimensión ni sus materiales los que lo hacen único, sino que su mayor valor es simbólico. Fue empuñado por el general San Martín en los combates por la Independencia. Eso lo convierte en un tesoro patrimonial e histórico.

En la cláusula tercera de su testamento, redactado en enero de 1844, San Martín expresó su voluntad de que el sable que lo acompañó “en toda la guerra de la independencia de la América del Sud le será entregado al General de la República Argentina D. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla”.

Exiliado en Southampton, Rosas recibió el sable corvo. A su muerte, lo heredó su yerno Máximo Terrero. En 1896, Manuelita Rosas de Terrero expuso su voluntad de que, a su muerte, el sable fuera donado al MHN, donde se encuentra actualmente.

El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.

Las fuentes nos dicen que el sable corvo tiene condiciones de préstamo muy exhaustivas y que la pieza solo puede salir del Museo Histórico Nacional “con un decreto presidencial. Así se prestó en 2016 el tintero de la Independencia al Museo de la Casa de Tucumán. Fue con custodia de personal del Museo y volvió al Museo”.

Por estas horas, se espera que el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, rechace el pedido del intendente Raimundo o proponga al presidente Javier Milei la firma de un decreto autorizando el préstamo. Por lo que recogimos de fuentes irreprochables de Cultura, la segunda opción no estaría en consideración del secretario.

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🔥 ¡IMPERDIBLE! El sable corvo de San Martín: ¿Cotillón o Reliquia? 🤯 El intendente de San Lorenzo pidió prestar el arma histórica para una «teatralización» y se armó un LÍO Monumental. 😱 ¿Sabías que el sable NUNCA se usó en esa batalla? ⚔️ ¡Enterate de todos los detalles que te dejarán helado! 🥶 #SanMartín #SableCorvo #HistoriaArgentina #MuseoHistoricoNacional #Viral #Debate #Patrimonio #Cultura #SanLorenzo #Controversia #DatoCurioso #Argentina #HistoriaReal #MundoViral #IncreiblePeroCierto

🚨 ¡ALERTA NOTICIA VIRAL! 🚨 El sable más preciado de San Martín, ¡piden usarlo de «cotillón»! 😲 Las fuentes confirman la insólita solicitud del intendente de San Lorenzo al Museo Histórico Nacional. ¿El objetivo? Una recreación de la batalla. 🤯 ¡Pero ojo! Los historiadores aclaran: el sable corvo NUNCA se usó en ese combate. 🧐 ¡Te contamos TODO el drama! #SanMartín #SableCorvo #HistoriaArgentina #MuseoHistoricoNacional #ViralNews #PatrimonioHistórico #DebateNacional #CulturaArgentina #SanLorenzo #Polémica #HechosReales #Trending #ArgentinaViral,un intendente quiere usar el sable corvo de San Martín en una «teatralización»,

Créase o no, la historia es real y solo posible en un país donde la conciencia sobre la preservación del patrimonio histórico y cultural no se encuentra lo suficientemente expandida. Tres fuentes inobjetables, dos vinculadas a la Secretaría de Cultura de la Nación y una de la provincia de Santa Fe, confirman que el intendente de San Lorenzo, localidad de esa provincia, solicitó el sable corvo del general San Martín, que se encuentra en custodia del Museo Histórico Nacional, para ser usado como «cotillón» en una recreación de la batalla homónima, que pasó a la historia como el Combate de San Lorenzo, ocurrida el 3 de febrero de 1813 en las barrancas a orillas del río Paraná.

El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.

Según ha trascendido, el intendente radical Leonardo Raimundo ha pedido al secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, el sable corvo para “una teatralización del Combate de San Lorenzo”.

Geográficamente, la batalla que recogen los libros de historia y que hemos estudiado en la escuela tuvo lugar junto al Convento de San Carlos Borromeo, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. Fue el único combate librado por el Regimiento de Granaderos a Caballo en territorio argentino, según nos cuentan las fuentes. Y nos aseguran que el sable corvo de San Martín no fue usado en esa batalla, pues nunca se blandió en suelo argentino.

La historia la cuentan los que ganan

Los datos que obran en la Casa de la Independencia señalan que, a comienzos de 1813, la situación era preocupante para los revolucionarios en el litoral. Los españoles seguían ocupando Montevideo y realizando desde allí incursiones hostiles en el río Paraná. San Martín recibió órdenes de dirigir una compañía de los Granaderos a Caballo para proteger a la población y al ganado de los ataques del enemigo. El 31 de enero, San Martín supo que cerca de San Lorenzo habían anclado buques españoles. Hacia allí se dirigió.

El Libertador apostó sus tropas detrás del monasterio que había sido desalojado y, en la madrugada del 3 de febrero, advirtió el desembarco realista, apostado en la torre del convento. Con lanzas y espadas, el Regimiento atacó al enemigo. En quince minutos, según cuenta la historia, los Granaderos vencieron a los realistas. San Martín fue herido y su caballo cayó a tierra. Fue el granadero correntino Juan Bautista Cabral quien salvó la vida del general San Martín.

La batalla fue incompleta, pero exitosa por la captura de las armas enemigas. Fue el bautismo de fuego de los Granaderos y, años más tarde, en Chacabuco, San Martín planteó la misma estrategia militar, en un combate donde se ponía en juego el destino de la revolución.

Según las fuentes, no ha llegado al Museo Histórico Nacional (MHN) ningún pedido formal del sable corvo que, expuesto en esa institución, tiene custodia permanente de tres granaderos en tres turnos.

El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.

Incluso, nos cuentan, los custodios duermen en el mismo Museo para no separarse del sable. Tal es la importancia del objeto que San Martín le legó a Juan Manuel de Rosas y que, por voluntad de Manuelita Rosas de Terrero, fue donado al MHN en 1898, cuyo fundador fue Antonio Carranza en 1890.

El sable corvo tiene una historia agitada. En agosto de 1963, un comando de la Juventud Peronista, que integraba Osvaldo Agosto (créase o no), lo robó en un intento de llevarle la reliquia a Juan Domingo Perón en el exilio. Fue recuperado un año después y nuevamente fue robado por otro comando peronista en agosto de 1965.

Una vez recuperado, quedó bajo la custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo durante largo tiempo, hasta que un decreto presidencial lo restituyó al MHN en 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Un sable único

Cuando San Martín se embarcó hacia el Río de la Plata desde España, pasó cuatro meses en Gran Bretaña, donde se relacionó con intelectuales y políticos, así como con la masonería. En Westminster adquirió el sable corvo que, según los historiadores, es un reflejo de su personalidad. Tiene una empuñadura de ébano, su largo total es de 95 centímetros y, según las investigaciones sobre su origen, habría sido forjado en el Lejano Oriente.

Claro que no es su dimensión ni sus materiales los que lo hacen único, sino que su mayor valor es simbólico. Fue empuñado por el general San Martín en los combates por la Independencia. Eso lo convierte en un tesoro patrimonial e histórico.

En la cláusula tercera de su testamento, redactado en enero de 1844, San Martín expresó su voluntad de que el sable que lo acompañó “en toda la guerra de la independencia de la América del Sud le será entregado al General de la República Argentina D. Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla”.

Exiliado en Southampton, Rosas recibió el sable corvo. A su muerte, lo heredó su yerno Máximo Terrero. En 1896, Manuelita Rosas de Terrero expuso su voluntad de que, a su muerte, el sable fuera donado al MHN, donde se encuentra actualmente.

El sable corvo de San Martín se expone en el Museo Histórico Nacional. Foto: MHN.

Las fuentes nos dicen que el sable corvo tiene condiciones de préstamo muy exhaustivas y que la pieza solo puede salir del Museo Histórico Nacional “con un decreto presidencial. Así se prestó en 2016 el tintero de la Independencia al Museo de la Casa de Tucumán. Fue con custodia de personal del Museo y volvió al Museo”.

Por estas horas, se espera que el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, rechace el pedido del intendente Raimundo o proponga al presidente Javier Milei la firma de un decreto autorizando el préstamo. Por lo que recogimos de fuentes irreprochables de Cultura, la segunda opción no estaría en consideración del secretario.


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