Italia condena a militantes de CasaPound a cinco años de prisión por actividades neofascistas y ataques violentos

Bari, 12 de febrero de 2026 – Un tribunal de Bari ha dictado una sentencia histórica que sacude los cimientos de la extrema derecha italiana: doce militantes de CasaPound han sido condenados a cinco años de prisión por reorganizar el partido neofascista ya disuelto, convocar manifestaciones extremistas y protagonizar un violento ataque contra manifestantes antifascistas en 2018.

La sentencia, calificada como «ejemplar» por organizaciones de derechos humanos y partidos de izquierda, marca un hito judicial sin precedentes en Italia. Por primera vez, un tribunal reconoce oficialmente la matriz neofascista del grupo y condena a sus miembros por violar la ley Scelba de 1952, diseñada precisamente para prevenir el resurgimiento de ideologías mussolinianas en la península.

Un fallo que reescribe el mapa político italiano

Los magistrados de Bari no solo han impuesto penas ejemplares, sino que han sentado un precedente jurídico trascendental. Siete de los acusados recibirán además condenas por lesiones que oscilan entre dos años y medio y un año y medio de prisión. Cinco militantes más han sido absueltos «por no haber cometido el hecho», demostrando la meticulosidad con la que se ha llevado a cabo la investigación.

La importancia de la sentencia radica en que cierra el círculo legal sobre CasaPound, organización que durante años operó en la zona gris entre partido político y grupo paramilitar. El tribunal ha dejado claro que el fascismo no es una opinión política más, sino un delito constitucionalmente perseguible.

El ataque que conmocionó a Bari

Los hechos que desencadenaron este proceso judicial ocurrieron el 21 de septiembre de 2018 en el barrio Libertà de Bari. Aquel día, militantes de CasaPound organizaron una emboscada contra varios manifestantes antifascistas que regresaban de una protesta convocada por la visita del entonces ministro del Interior Matteo Salvini a la capital de Apulia.

La violencia fue particularmente brutal. Entre las víctimas se encontraba Eleonora Forenza, asistente de la eurodiputada de Refundación Comunista, y Claudio Riccio, destacado militante del Partido de la Izquierda italiana. Los atacantes, organizados en formación paramilitar, utilizaron porras, cadenas y botellas rotas contra los manifestantes desarmados.

Reacciones políticas: «El fascismo es un delito, no una opinión»

La sentencia ha desatado una tormenta política en Italia. Angelo Bonelli, diputado de Alianza de los Verdes y de la Izquierda (Avs), exigió de inmediato la comparecencia del ministro del Interior para anunciar la disolución oficial de CasaPound y la incautación de sus bienes.

«Para nosotros, el fascismo no es una opinión, sino que sigue siendo un delito», declaró Roberto Morassut, diputado del Partido Democrático. «Que CasaPound se disuelva y abandone el edificio que ocupa en Roma. No podemos permitir que una organización declaradamente neofascista siga operando en nuestro país».

Desde el Movimiento Cinco Estrellas, Alfonso Colucci subrayó el carácter constitucional del antifascismo: «El antifascismo no es una posición ideológica sino el fundamento histórico, político y jurídico de nuestra República nacida de la Resistencia y de la derrota del nazismo y del fascismo. Nuestra Constitución es antifascista».

El fantasma de Mussolini en el siglo XXI

La ley Scelba, aprobada en 1952, fue diseñada para cerrar la puerta a cualquier intento de resurgimiento fascista tras la derrota de Mussolini y el fin de la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, permaneció como una herramienta legal dormida, pero la sentencia de Bari demuestra que Italia no ha olvidado su pasado y está dispuesta a aplicar la ley con rigor.

CasaPound, fundado en 2003, se presentó durante años como un «movimiento social» que ocupaba edificios abandonados para ayudar a familias necesitadas. Sin embargo, detrás de esta fachada solidaria, ocultaba una estructura paramilitar y una ideología abiertamente neofascista que glorificaba el régimen de Mussolini.

El antifascismo en defensa de la Constitución

Maurizio Acerbo, secretario nacional de Refundación Comunista, celebró la sentencia como «un triunfo del Estado de derecho sobre el fascismo». «Esperábamos que una sentencia aclarara por fin que CasaPound es un grupo neofascista que debe ser disuelto, como prevé la disposición transitoria duodécima de la Constitución», declaró.

Acerbo enfatizó que «esa agresión merecía tal sanción, porque no es el primer episodio en el que están implicados militantes de CasaPound». El dirigente comunista advirtió que su organización «seguirá en la calle y en los tribunales defendiendo los principios antifascistas, consagrados en la Constitución nacida de la resistencia».

Implicaciones para el futuro político italiano

La sentencia de Bari no solo afecta a los condenados, sino que pone en jaque a toda la estructura de CasaPound. Expertos legales consultados por este diario señalan que el fallo podría ser el primer paso hacia la disolución completa de la organización y la incautación de sus bienes, incluyendo el famoso edificio que ocupan en el barrio romano de Primavalle.

La extrema derecha italiana, representada por partidos como la Liga de Salvini y Hermanos de Italia de Giorgia Meloni, ha guardado silencio sobre la sentencia. Sin embargo, analistas políticos advierten que la condena a CasaPound podría tensar las relaciones dentro de la coalición gubernamental, especialmente si se producen medidas más drásticas contra organizaciones neofascistas.

Un mensaje para Europa

La sentencia de Bari no pasa desapercibida en el contexto europeo. Mientras partidos de extrema derecha ganan terreno en varios países del continente, Italia envía un mensaje claro: el fascismo no es una alternativa política legítima, sino un delito contra los valores democráticos.

Organizaciones antifascistas de Alemania, Francia y España han celebrado la decisión judicial, considerándola un ejemplo a seguir en la lucha contra el resurgimiento de ideologías totalitarias. La sentencia demuestra que los Estados europeos aún poseen herramientas legales para combatir el extremismo, siempre que exista la voluntad política de aplicarlas.

El camino por delante

A pesar de la celebración generalizada, activistas y políticos advierten que la batalla contra el neofascismo está lejos de terminar. CasaPound, aunque debilitado, mantiene una estructura organizativa que podría reorganizarse bajo otra denominación. La clave estará en la capacidad del Estado italiano para aplicar la sentencia con determinación y prevenir cualquier intento de refundación del grupo.

La condena de Bari representa un punto de inflexión en la historia reciente de Italia. Después de décadas de tolerancia hacia grupos de extrema derecha que operaban en la zona gris de la legalidad, el país parece haber tomado conciencia de que el fascismo no es un patrimonio cultural a preservar, sino una amenaza para la democracia que debe ser erradicada.


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