Vox se dispara en Aragón y deja al PP en jaque: el «sorpasso» que adelanta una primavera caliente para Feijóo

Las elecciones autonómicas aragonesas del 2 de febrero de 2026 han desatado un terremoto político en España. Lo que Jorge Azcón, presidente del Gobierno regional y del Partido Popular, buscaba como un salvoconducto para liberarse de la tutela de Vox, se ha convertido en su peor pesadilla: el partido de Santiago Abascal ha duplicado su representación, pasando de 7 a 14 escaños, y ha catapultado al PP a una situación de máxima dependencia.

Con un 17,8% de los votos y más de 40.000 sufragios adicionales respecto a 2023, Vox se ha erigido como el gran vencedor de la noche, dejando al PP con 32 escaños (dos menos que en la anterior legislatura) y sin mayoría absoluta. La aritmética parlamentaria es implacable: sumando los dos diputados de Aragón Existe, el PP alcanza solo 34 escaños, lejos de los 36 necesarios. La única alternativa para Azcón es pactar con Vox… y Abascal ya ha dejado claro que no regalará su apoyo.

Abascal, el candidato invisible que ha arrasado

La estrategia de Abascal ha sido impecable: prescindir de fuegos artificiales y recorrer Aragón de punta a punta durante semanas, instalando su discurso ultra como la única alternativa «de verdad» al bipartidismo. Su número dos, Alejandro Nolasco, ha permanecido en un discreto segundo plano, mientras el líder nacional acaparaba titulares y mítines. El resultado: un fortalecimiento sin paliativos de Vox y, de paso, de su propio liderazgo interno frente a críticos como Javier Ortega Smith.

En Zaragoza, la sede de campaña de Vox se ha convertido en un hervidero de euforia. Los militantes han celebrado con gritos de «¡Sí se puede!» y «¡Sentido común!» el doblete de escaños, mientras Nolasco prometía no defraudar a sus votantes. Pero la verdadera declaración de intenciones llegó minutos después, vía videoconferencia desde Madrid: «Si el PP quiere cambiar de política, puede contar con nosotros. Si no, tiene al PSOE», advirtió Abascal, dejando caer que en Castilla y León, donde Vox presentará este lunes sus candidatos para el 15 de marzo, exigirá lo mismo.

El efecto dominó que tiembla en Madrid

El caso de Aragón no es aislado. El 21 de diciembre, Vox ya duplicó sus escaños en Extremadura (de 7 a 14), dejando a la presidenta María Guardiola en una situación similar: sin mayoría y necesitada del apoyo ultra. Las negociaciones entre PP y Vox se rompieron en enero y no se han reanudado, pero la presión es asfixiante. En Aragón, Vox ya ha empezado a exigir una vicepresidencia, varias consejerías con presupuesto propio y el cumplimiento de su programa: recorte del gasto político, bajada de impuestos, rechazo al Pacto Verde europeo y endurecimiento de la política migratoria.

El PP, por su parte, ha intentado morder el electorado juvenil fichando al activista Vito Quilis… sin éxito. Tampoco ha funcionado su intento de desmarcarse del acuerdo UE-Mercosur, negociado por la familia política de Feijóo. Vox ha sabido capitalizar el malestar del sector primario (15% del PIB aragonés) y ha recordado en cada mitin que el PP es cómplice de las políticas que perjudican al campo.

El «sorpasso» que no fue… pero que asusta

Vox no ha logrado superar al PSOE en ninguna provincia, pero ha estado a punto en Teruel (a solo 2.000 votos) y ha ganado en capitales como Teruel y Zaragoza, además de en unas 40 localidades. El miedo a un «sorpasso» definitivo planea sobre el PP, que ve cómo su electorado se escinde hacia la ultraderecha sin que sus intentos de acercamiento funcionen.

El aviso a navegantes de Abascal

Con este resultado, Abascal envía un mensaje nítido a Feijóo: o cambia de política (y cede poder) o se expone a que Vox deje gobernar al PSOE. Es una estrategia de mano dura que ya ha funcionado en Navarra, donde el PSN gobierna con el apoyo de Geroa Bai y Bildu tras pactar con Abascal la ilegalización de Batasuna. Ahora, el desafío es aún mayor: ¿aceptará Feijóo la vicepresidencia de Vox en Aragón? ¿Y en Extremadura? ¿Y en Castilla y León, donde las elecciones son dentro de mes y medio?

La primavera caliente de Feijóo

Las elecciones aragonesas han despejado el horizonte: Vox no solo es un socio incómodo, sino un aliado imprescindible al que Abascal ha demostrado saber manejar con mano de hierro. Para Feijóo, el dilema es existencial: ceder a las exigencias ultra y perder el centro o negarse y arriesgarse a quedarse fuera del poder. La primavera de 2026 se presenta, así, como la prueba de fuego para el liderazgo del presidente del PP… y para el futuro de la gobernabilidad en España.


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Oraciones virales: «Si el PP quiere cambiar de política, puede contar con nosotros. Si no, tiene al PSOE.» —Santiago Abascal

«El sentido común ha ganado al bipartidismo.» —Alejandro Nolasco

«Lo más importante que ha pasado hoy es que Aragón ha derrotado a Pedro Sánchez.» —Santiago Abascal

«Vox no solo ha duplicado sus escaños, ha duplicado su poder.» —Analistas políticos

«Feijóo tiene un dilema existencial: ceder a Vox o arriesgarse a quedarse fuera.» —Comentarios en redes

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