Zapatero revive el «No a la guerra» en Segovia: el 23-M revive el fantasma de Irak en la campaña de Castilla y León
El mismo día que se cumplían 23 años del infausto 11-M, la campaña a las elecciones autonómicas de Castilla y León revivió una imagen ya amarillenta: José Luis Rodríguez Zapatero delante de un cartel exactamente igual que los de entonces con el lema de no a la guerra, mientras clamaba contra una operación bélica «ilegal y, por eso, doblemente inmoral». En su segunda aparición en la campaña en apoyo del candidato socialista, Carlos Martínez, durante un mitin en Segovia, Zapatero enlazó el pasado con el presente para pronosticar: «Las guerras injustas siempre acaban mal. Así acabó la de Irak y así acabará esta«.
El pasado golpea la puerta: Zapatero y el fantasma de Irak
La elección del 11 de marzo para el acto de Zapatero no fue casual. El expresidente socialista, que llegó al poder en 2004 tras la derrota de Aznar en las urnas por su apoyo a la invasión de Irak, volvió a empuñar el mismo discurso contra las guerras «ilegales». Su mensaje conectaba directamente con la actualidad internacional, criticando la postura del PP y Vox frente a conflictos como el de Irán.
«Qué valientes con los inmigrantes y qué sumisos con Trump y Netanyahu», espetó Zapatero, estableciendo un paralelismo entre la política exterior de la derecha y su postura migratoria. El expresidente, pese a las críticas y las sospechas sobre sus actividades de consultoría, mantiene un gancho intacto en la parroquia socialista.
El público responde: ovación cerrada en Segovia
Las 650 personas que abarrotaron este miércoles el salón de un hotel a las afueras de Segovia rieron y aplaudieron a rabiar con su discurso. El público se entusiasmó con su apenas velada alusión a Felipe González: «Los expresidentes estamos muy orgullosos de lo que hemos hecho, pero debemos reconocer que hay gobiernos que no son el nuestro que hacen cosas extraordinariamente positivas».
O cuando anticipó su empeño de seguir fajándose en defensa de Pedro Sánchez: «¡Qué ganas tengo de que lleguen las generales!, ¡qué campaña me voy a tirar«.
El drama del 11-M y el crimen machista: dos tragedias que marcan la campaña
La jornada se había visto sobresaltada por el terrible episodio de violencia machista de Miranda de Ebro con la muerte de tres mujeres. Tanto el aspirante a la reelección y candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, como Carlos Martínez suspendieron parte de su agenda de la mañana para desplazarse a la localidad burgalesa.
El asunto ocupó el comienzo del discurso de Martínez en Segovia, con mensaje para la extrema derecha y también para el PP. «El negacionismo asesina«, atacó el candidato. Y tras reprochar al PP que no haya aprobado en la comunidad una ley contra la violencia de género, llamó a acudir a las urnas para acabar con esa «complicidad».
Castilla y León: el campo de batalla de Vox y la despoblación
Los socialistas buscan en las elecciones del próximo domingo una cierta redención tras los desastres recientes de Extremadura y Aragón. Sus posibilidades de alcanzar el Gobierno se antojan nulas, ante la fortaleza del bloque de la derecha. Pero el pronosticado avance de Vox, el aparente estancamiento del PP y una posición de los socialistas en principio mucho más consolidada que en las dos comunidades que ya fueron a las urnas empujan alientan en el PSOE la esperanza de erigirse en la fuerza más votada.
Las encuestas publicadas siguen situando cerca a los dos principales partidos -en 2022 los separaron solo 15.000 votos- pero siempre con los populares por delante. En una comunidad tan enorme y diversa, un personaje como Martínez, capaz de encadenar 19 años de alcalde y tres mayorías absolutas consecutivas en Soria, una de sus capitales de provincia, puede resultar un semidesconocido en el resto de la región.
Martínez: el candidato heterodoxo que lucha contra la sangría demográfica
Martínez ha vendido su imagen un tanto heterodoxa e informal. Sus primeros carteles incluían un dibujo sin rostro con el simple perfil de su característica melena, que le da un aire como de veterano cantante pop y del que el partido ha hecho un icono exhibido en chapas por los militantes.
Sus mítines empiezan a ritmo de rock duro, con una sintonía electoral que remeda una canción de Rosendo, casi un himno contra el declive poblacional cuando proclama: «¡Bares abiertos y carreteras largas en Castilla y León!«.
En una campaña muy centrada en las cuestiones locales, más de lo habitual en estos tiempos en que la estrepitosa política nacional lo tapa casi todo, Martínez machaca con la idea de acometer leyes y planes de organización territorial como modo de combatir la despoblación, ordenar la inversión en infraestructuras y atraer empresas.
El cierre de Zapatero: un mensaje para Feijóo y Abascal
Esa voluntad de ceñir el mensaje a las cuestiones que de verdad se dirimen el próximo domingo se ha atenuado un tanto en los últimos días por la irrupción del conflicto bélico. En Segovia, ya antes de que compareciese Zapatero, los asistentes ya corearon el No a la guerra.
Y también ocupó parte del discurso de Martínez, quien finalizó con un mensaje: «No queremos que nuestro futuro se decida en un despacho de Madrid entre Feijóo y Abascal«.
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