Crisis del Petróleo 2024: ¿China repetirá el éxito de Japón en los años 70 con los coches eléctricos?
Octubre de 1973: el mundo se divide en dos
El mundo se encontraba polarizado en dos bloques claramente diferenciados. Estábamos en plena Guerra Fría y el choque entre Estados Unidos y la Unión Soviética se había extendido por todo el planeta. La Crisis de los Misiles parecía quedar atrás, pero los enfrentamientos entre ambas potencias se trasladaban a Asia y América Latina. La Operación Cóndor en América, las batallas en Vietnam o Camboya, por poner solo un puñado de ejemplos. Y la Guerra del Yom Kipur, por supuesto.
Era, como decíamos, octubre de 1973. Egipto y Siria, aprovechando la festividad judía del Yom Kipur, atacaban a Israel con el objetivo primordial de recuperar los terrenos perdidos en la Guerra de los Seis Días. Pero también con otro muy claro: demostrar que Israel no era invencible.
El ataque pillaba con la guardia baja a Israel, que era apoyada por Estados Unidos. Poco a poco, consiguieron detener la sangría y los países árabes se plantaban. Tenían un arma que iba más allá de los bombarderos: el petróleo. Un embargo a todos los países que apoyaban a Israel provocaba un caos energético.
La Crisis del Petróleo tuvo un enorme impacto en la sociedad y, en especial, en el mercado americano del automóvil. Los salvajes muscle car se domesticaban. En la segunda mitad de los años 70, el cliente ya no apreciaba con tan buenos ojos aquellos motores enormes que eran santo y seña del país.
Y un país tenía exactamente el coche que el americano quería: Japón. Toyota, Nissan y Honda se abrían paso a un ritmo frenético en las calles. El país había conseguido una evolución que fue clave. La eficiencia (y más tarde descubrirían la fiabilidad) fue su gran valor. Y Ford y General Motors se veían rápidamente relegados a un segundo plano porque el nacionalismo suele flaquear cuando al cliente le tocan el bolsillo.
Ahora, una nueva guerra y una nueva crisis amenaza con traer un cambio de paradigma al mercado del automóvil. El coche eléctrico está ante su mejor momento para convertir al escéptico. Y el país que puja fuerte por hacerse un hueco es China.
Un nuevo paradigma energético
Explica mi compañera Alba Otero que con la Crisis del Petróleo de 1973 salieron del mercado cuatro millones de barriles. Hoy, el bloqueo del Estrecho de Ormuz es cinco veces más grave. El mundo está más interconectado, hay una mayor producción pero también el mercado es más sensible, con un embudo energético cerrado y uno de los grandes productores de combustible, como Rusia, embargado por sus ataques a Ucrania.
La cuerda está tensa.
Tan tensa que el precio de la gasolina se ha disparado. Lo del diésel es mucho peor, con precios en el combustible «básico» que rozan a los que ofrece la gasolina 98. En dos semanas y media, el precio del diésel se ha disparado casi 50 céntimos/litro de media en España.
Los precios son tan altos que ahora mismo se come cualquier tipo de ahorro promocionado por este combustible. Un coche que gasta 5 litros/100 kilómetros le cuesta al conductor 9,55 euros cada centenar de kilómetros.
Un coche eléctrico con un consumo de 20 kWh/100 kilómetros (lo que no supone ninguna maravilla) necesita pagar 0,50 euros/kWh para igualar su precio, una cifra alta que está asociada a recargas de mucha potencia. Si el coche consume 16 kWh/100 km, como puede ser un Tesla Model 3 que circula relativamente despreocupado por el consumo, estará mejorando el gasto en todas las recargas por debajo de 0,625 euros/kWh.
La brecha es todavía mayor si la recarga se hace en casa. Ahora mismo, quienes pagan 0,15 euros/kWh, lo que no es una tarifa especialmente atractiva, puede recorrer 100 kilómetros por 1,50 euros. Son 8,05 euros menos por cada 100 kilómetros.
La diferencia es tan sustancial que si esta nueva crisis se prolonga y los precios se mantienen altos, estamos ante el mejor caldo de cultivo para el coche eléctrico. El interés de los potenciales compradores está aumentando sensiblemente. De hecho, las búsquedas en Google relacionadas con los términos «coche eléctrico barato» se han disparado justo cuando al mercado empiezan a llegar más y más modelos.
En los últimos meses, la avalancha de coches eléctricos se ha desatado. Tenemos opciones de todo tipo. Desde coches premium con cientos de kilómetros de autonomía que igualan en precio a los gasolina, como el BMW iX3 o el próximo Mercedes GLC o CLA eléctricos, a vehículos atractivos para familias como los Kia EV5, Renault Scenic o Peugeot 3008, así como vehículos de movilidad urbana con un éxito reconocido como el BYD Dolphin Surf (de los eléctricos más vendidos en España) o el Renault 5, con la primera franja de demanda cubierta.
Sin olvidarnos, por supuesto, de los Tesla Model 3 y Model Y cuyos bajo consumo y una financiación con intereses muy bajos les permiten seguir siendo algunos de los modelos más interesantes que puedes comprar.
El contexto perfecto para el coche eléctrico
La fotografía general también es especialmente interesante para los fabricantes chinos. Dominadores absolutos de la tecnología y de las baterías eléctricas, es el país que más puede apretar en precio incluso si los aranceles a sus coches eléctricos se mantienen.
España es uno de los países donde más sensibles somos al precio y donde más dispuestos estamos a comprar vehículos con una relación calidad/precio atractiva. De los 10 coches eléctricos más vendidos en lo que llevamos de año, dos son chinos y tienen precios sensiblemente inferiores a la competencia, como son los BYD Dolphin Surf y BYD Atto 2. El peso de este país es más contundente entre los híbridos enchufables: cuatro de los 10 más vendidos son coches chinos.
España no es, ni mucho menos, una fotografía general de Europa. Pero sí da pistas de por dónde puede moverse el mercado cuando hablamos de bajar precios. No es casual que la ofensiva china de nuestro continente tenga a nuestro país en el radar.
Pero, además, la industria automovilística china no pasa por su mejor momento dentro de sus fronteras. El Estado ha retirado las ayudas a estos coches y las exportaciones son más necesarias que nunca. El país ha puesto el ojo en Sudamérica y México pero, en lo que a eléctricos se refiere, China tiene una excelente oportunidad (y la necesidad) de ganar terreno en Europa. Y los coches eléctricos para conseguirlo.
Porque, como ya sucediera en los años 70 con Japón, China tiene la tecnología y coches diseñados por y para enfrentar una nueva crisis del petróleo.
Fotografía: NASA y BYD
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