Estados Unidos considera a Díaz-Canel un obstáculo y aboga por su destitución en negociaciones con Cuba
En un giro inesperado en las relaciones entre Washington y La Habana, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habría comunicado directamente a un miembro de la familia Castro la posibilidad de remover al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, como condición para avanzar en las conversaciones bilaterales sobre un posible alivio de sanciones.
Según reveló el Miami Herald citando a una fuente anónima, Rubio mantuvo un encuentro en los márgenes de la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) en San Cristóbal y Nieves, a finales de febrero, con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y delfín de Raúl Castro. Durante la reunión, el secretario de Estado habría dejado claro que la Administración Trump considera que la permanencia de Díaz-Canel en el poder podría ser un obstáculo insalvable para cualquier avance en las negociaciones.
El contexto: una Cuba en crisis y bajo presión
Cuba enfrenta actualmente uno de los momentos de mayor presión económica en las últimas décadas. El incremento de las sanciones estadounidenses, sumado a la crisis energética desatada tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero —que derivó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y el corte del suministro de crudo venezolano a la isla—, ha llevado al país a una situación límite.
La escasez de combustible, la inflación descontrolada y la falta de suministros básicos han provocado que miles de cubanos continúen abandonando el país en busca de mejores condiciones de vida. La Administración Trump considera que estas condiciones de crisis podrían ser aprovechadas para impulsar reformas estructurales en la isla, pero insiste en que la figura de Díaz-Canel representa un ancla al pasado.
¿Quién es Díaz-Canel y por qué Estados Unidos lo ve como un problema?
Miguel Díaz-Canel asumió la presidencia de Cuba en 2018, sucediendo a Raúl Castro, hermano de Fidel Castro. En 2021, también reemplazó a Raúl al frente del Partido Comunista de Cuba, convirtiéndose en el primer presidente cubano que no pertenece a la generación histórica de la revolución.
A pesar de este traspaso formal de poder, Estados Unidos considera que la familia Castro sigue siendo la verdadera tomadora de decisiones en Cuba, y ve a Díaz-Canel como una figura cercana y funcional a sus intereses. Desde la llegada de Díaz-Canel al poder, la situación en la isla se ha deteriorado notablemente, lo que ha reforzado la percepción en Washington de que su liderazgo no ha logrado encauzar al país hacia reformas significativas.
Las negociaciones y la condición de cambio
Las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba, que se reanudaron en un contexto de máxima tensión, buscan flexibilizar las sanciones estadounidenses a cambio de reformas en la isla. Sin embargo, según fuentes diplomáticas caribeñas citadas por el Miami Herald, Rubio habría dejado claro que «las discusiones con el Gobierno cubano estaban muy avanzadas», pero que «no querían tener nada que ver con la prolongación del régimen».
Esta postura implica que, para Washington, cualquier negociación significativa estaría condicionada a un cambio en la cúpula dirigente cubana, específicamente a la salida de Díaz-Canel. La Administración Trump parece apostar a que un relevo en el poder podría abrir la puerta a un proceso de reformas más profundo y duradero.
Reacciones y perspectivas
Hasta el momento, ni el Gobierno cubano ni la familia Castro han respondido públicamente a estas declaraciones. En La Habana, sin embargo, se percibe un creciente malestar ante la presión externa y la posibilidad de una injerencia directa en los asuntos internos de la isla.
Analistas consultados por medios internacionales señalan que, si bien la situación interna de Cuba es crítica, la figura de Díaz-Canel aún cuenta con apoyo en sectores clave del aparato estatal y militar. Cualquier intento de su destitución, ya sea por presiones externas o internas, podría generar una crisis institucional de impredecibles consecuencias.
Cuba en el escenario internacional
La crisis en Cuba no solo afecta sus relaciones con Estados Unidos. La isla también enfrenta desafíos en otros ámbitos, como el deportivo: a pesar de la negativa de visas de EE.UU., Cuba logró participar en el Clásico Mundial de Béisbol, un símbolo de su presencia en el escenario internacional pese a las sanciones.
Además, en medio de la crisis energética y política, el presidente Trump planteó la posibilidad de una «tesca de control amistosa» de Cuba, una propuesta que ha generado controversia y rechazo en La Habana y entre sectores de la izquierda latinoamericana.
Conclusión
La revelación de las conversaciones entre Rubio y un miembro de la familia Castro marca un nuevo capítulo en la compleja relación entre Estados Unidos y Cuba. Mientras la isla enfrenta su peor crisis en décadas, la posibilidad de un cambio en el liderazgo cubano se perfila como un factor clave en cualquier negociación futura. Sin embargo, la vía para lograrlo —y sus consecuencias— sigue siendo uno de los mayores desafíos para ambas naciones.
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